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#ViveVans18 – Five Fun Facts: Morrissey y al arte de sus portadas

#ViveVans18 – Five Fun Facts: Morrissey y al arte de sus portadas

Wenceslao Bruciaga 15 marzo, 2018

Moz no siempre fue el patiño de los programas como Venga la alegría, Hoy, o Sale el sol, donde se presentó junto con unos bailarines que no le llegan ni a los talones a las míticas coreografías de Milton Ghio (para los millenials, el buen Milton fue de quizás el coreógrafo más solicitado en los ochenta, si aspirabas a ser artista pop, daba igual si tu talento se basaba en lo prefabricado o no, no eras nadie si Milton Ghio no te montaba tu número bailable, a la altura de Las Vegas, y eso es poco) ni competencia de Ingrid Coronado, Fer de Solar o Pedrito Sola.

Antes de convertirse en una parodia de si mismo y ser el pastor de la secta vegetariana más castrante, Steven Patrick Morrissey fue un visionario en cuanto a iconografía se refiere, esa que satisface las necesidades visuales de todo aquel rockstar que ambicione a dejar huella. En la parafernalia musica, cubiertas de portadas de álbumes, compilaciones y sencillos, posters callejeros, flyers, hay un antes y un después de la irrupción de Moz quién vio en estos formatos una especie de extensión de galería de arte, para reafirmar su interpretación del mundo que siempre termina por rebasarlo:

1 La legendaria foto del Salford Club

El Salford Lads´ Club era un club social, de índole recreacional, ubicado en el Greater Manchester, y sus instalaciones sirvieron de escenario para las fotos que formaron parte del mejor álbum de los Smiths, The Queen is dead. Quién disparó la cámara fue el fotógrafo Steven Wrigth, y aunque hoy día el Salford Club es caso el Smiths Museum próximo a convertirse en una sala de conciertos, Mike Joyce recuerda en el reportaje de Nick Kent sobre la grabación de The Queen is dead: “Nos bulleraon un chingo porque ninguno de nosotros era de Salford. La gente como Hooky de New Order nos puso como lazo de cochino, pues como él mismo dijo, ‘saltamos de un taxi, tomamos una foto, y luego, ¡a tomar por culo! De vuelta a [los suburbios de Manchester]  Pero para mí no se trataba de Morrissey tratando de decir: ‘Mira, somos de Salford!’. Fue más, ‘éste es nuestro club de chicos’. Este es el club de muchachos de los Smiths. Parecemos una pandilla en esa foto y en eso se basaba la idea. Una pandilla del norte”.

 

2) La portada del The Queen is Dead, Hablando de The Queen is dead

Quién aparece en la portada de lo que, repetimos, es el mejor disco de los Smiths, The Queen is Dead,  es el actor francés Alain Delon, quien fuera una especie de sex symbol del cine europeo de finales de los 60 y por quien Morrissey da a entender tiene una conexión entre fanática y homoerótica. Fue el mismo Moz quién manipuló un cuadro de la película The Unvanquished para ponerlo en una inmersión monocrmática que sería influencia seminal para el estilo de la música indie, copiada con magistral estilo sobretodo por la mítica disquera Sarah Records y después por los considerados dignos sucesores de los Smiths, Belle & Sebastian.

 

3) La portada del Meat is Murder

Desde sus años mozos, Moz es un devoto consumidor del lenguaje cinematográfico derivado de la corriente del Cinema Verité, que le marcó cuando vio las primeras películas en su adolescencia. La legendaria portada del Meat is murder, aquella con las reproducción de cuatro militares, pertenece al documental de 1969 In the year of pig de Emile de Antonio, las letras del casco originalmente decía “haz la guerra, no el amor”.

   

4) La obsesión de Morrissey por James Dean

Morrissey encontró en la figura de James Dean un alter ego que combinaba la masculinidad (por la que Moz parece tener una relación de amor y odio) y fragilidad de un flamboyant, según cuenta en su Autobiografía.  Por eso grabó el video de Suedehead en la ciudad natal del Rebelde sin Causa, Cholame, California.

 

5) Derek Jarman, el escultor de Smiths/Morrissey

Pero seamos honestos, buena parte de la filosofía de los Smiths estuvo bendecida por uno de los artistas más disruptivos de la segunda mitad del Siglo XX, el cineasta Derek Jarman, que conmocionó al público con sus propuestas queers, mucho antes que éste término se convirtiera en una moda de academia. Jarman, que fue compañero de escuela de Tilda Swinton y amante de la jardinería, director de la biografia de Wittgenstein,  murió a causa del VIH en 1994, pero su estética, confrontativa para dinamitan reflexiones, fue quién mejor entendió el rompimiento de géneros binarios para llevar a flote la sensibilidad de Moz.

 

 

 

 

 

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