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¿Cómo vivió Cinegarage el #ViveVans18 ?

Se los podemos decir desde ahora, el cine y el rock ‘n roll son una combinación casi perfecta (ustedes no están para saberlo pero Cinegarage tiene mucha influencia rockera en su espíritu) y festivales como el pasado Vive Latino nos lo demuestran a cada paso. Eso, por supuesto, no todo mundo lo comprende y hay quien dice que alguien como la gente que trabajamos en Cinegarage no puede apreciar el trabajo detrás de un concierto o un festival, que “lo nuestro es el cine”. No vamos a explicar por qué afirmaciones como esas son no sólo falsas sino tremendamente reduccionistas. Para ver cine, para entenderlo, hay que vivir y alimentar ojos, oídos y espíritu (se trata de una experiencia audiovisual) y eso implica comer, beber, viajar, ponerse los Vans y caminar, tropezar, caer y a pesar de todo seguir el camino.

¿Cómo ve Cinegarage todo lo ocurrido en un festival como el Vive Latino? Eso sí que es otra cosa. Nuestra perspectiva no es ni mejor ni peor que la de nadie más, pero es diferente. Disfrutamos mucho de tocadas emotivas como la que tuvo San Pascualito Rey (una película muy dramática en cada canción). Gozamos como enanos con las casi puestas en escena de alguien como la inspuerable Mala Rodríguez; nos encantó el personaje con el que salió este año al escenario: desafiante, dominante, revolucionando las historias que cuenta en cada canción. Nos la pasamos fenomenal con la conexión entre el Instituto Mexicano del Sonido y su público. La Banda Bastón ejecutó una ópera hip hop que no descansó un solo instante, que no se permitió silencios y, de nuevo, el acomodo de sus canciones fue una historia, un cuento de 50 minutos que es lo que duró su presetación.

Los QOTSA también contaron sus historias pero hoy los vamos a descartar por sus “no visuales” que es justo a lo que vamos. Todos los ya mencionados (igual que los Queens), son especialistas en contar historias, en narrar, en conectar así con el público, con nosotros, justo como lo hace una película. Así nos gusta leer a los grupos en un escenario y por eso nos gustan las bandas que se lanzan a narrar, a emocionar con personajes y propuestas de un comienzo, un clímax y un final.

Y sn embargo, los favoritos del #ViveVans18 (sin demeritar jamás el trabajo de los demás, especialmente de los que mencionamos más arriba) fueron Gorillaz. ¿La razón? Va a sonar obvio pero no lo es: las pequeñas películas, las cortas historias que se esconden (y no tanto) en sus visuales, en los cuentos que corren detrás de ellos mientras cantan y cuentan el resto de la historia. Esa suma de información (montaje en lenguaje de cine) hecha con la calidad con la que lo hacen, les da un plus al que es muy difícil resisitirse (a menos, claro, que ustedes se la pasen grabando el concierto en lugar de leer lo que la banda y sus visuales nos cuentan) y que convierte su show en algo realmente excepcional.

La propuesta, claro, viene de origen, desde las primeras ideas de Damon Albarn (que el domingo estaba realmente contento de volver a México) en cruza con el trabajo gráfico del historietista y diseñador Jamie Hewlett y es una propuesta que une esos dos elementos que contábamos hace rato: rock (particularmente punk) y cine.

Sin reseñar lo que vimos y sentimos anoche con su espectáculo, les dejamos aquí abajo unos videos que dan muestra del tratamiento meramente cinematográfico de sus visuales, de las historias que cuentan y de la manera como se ejecutan en vivo. Sí, los visuales de todas las bandas que los usan deben ser y muchas veces son importantes. Pero cuando esos visuales con parte de la propuesta de la banda dentro y fuera de los escenarios, contamos con una mezcla distinta, más orgánica, una historia que esponja al verla en el escenario y nunca se desinfla al experimentarla fuera de él.

Así más o menos se trabajan los visuales de Gorillaz. Enorme show el del domingo por la noche:

 

 

 

En esta liga encuentran Five Fun Facts de La Mala Rodríguez, que se presentó el domingo por la tarde en el #ViveVans18

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