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El Power del Vive Latino Está en la Gente

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El Power del Vive Latino Está en la Gente

David Basilio 20 marzo, 2018

El primer día de Vive Latino acumuló una bomba de emoción y energía en el ambiente, los miles de asistentes que brincaron hasta el cansancio y se quedaron afónicos cantando todo el sábado dieron prueba de cómo se vive un festival al máximo, y prepararon todo para el día domingo y su milagroso line-up estelar, el cual se esperaba con las mismas ansias que los niños esperan a los reyes magos, muchos de los asistentes cumplirían un sueño y otros revivirían grandes momentos de juventud al acabarse la noche.

A las 2 de la tarde exactamente nos recibía el sonido de la Banda Regional Mixe en el escenario principal, una pequeña multitud de valientes ya bailaba sin preocuparse por los rayos UV y el melanoma, mientras que Tito Fuentes arrancaba en la carpa Doritos, que sería el bunker para los sonidos más rockeros y el punch más desenfrenado. El flujo de personas era de una calma familiar, muchos niños a donde quiera que voltearas, padres jóvenes y no tan jóvenes que compartían la pasión por la música con sus retoños. Un poco más tarde en ese mismo escenario protegidos por la sombra, la gente coreaba a los Heavysaurios, estos músicos que tocan canciones para el público más tiernito usando unas botargas de los extintos animales, niñas disfrazadas de unicornios y niños con trajes como de astronauta saltaban y gritaban sin agitarse, oh! bendita juventud, esto mientras algunos tipos rudos con mohawks mostraban su lado tierno moviendo la cabeza al ritmo de las rolas luciendo sus tatuajes con la cara de la Rana René.

La hora favorita de las multitudes se acercaba, Gondwana y San Pascualito Rey lanzaban la primera fumarola 4:20 de la tarde, el número de personas se incrementó drásticamente para ese momento y se empezaron a formar los primeros cúmulos de personas; los que se mantienen pegadas a la valla del escenario cubiertos por el aura de Bob Marley, las familias que se agrupan a una distancia considerable para bailar y respirar tranquilamente, y los que vagan con cervezas buscando algo que hacer mientras esperan a su banda favorita.

Millonario fue el detonante de la onda gruesa, porque seamos honestos, a todos nos gusta gritar groserías sin que nadie nos mire feo, el Hip-Hop que fue el género que sonó en el escenario AT&T, nos dejó ver el lado más fiero de los asistentes, el número de hombres sin playera, lentes negros y un cigarro orgánico era impresionante, aquí los tatuajes hablaban de estilos recios e imponentes, y la media de edad se disparó de la adolescencia a los adultos jóvenes en cuestión de minutos. La tarde empezaba a caer, el sol se relajaba pero la multitud ya era descomunal, caminar entre escenarios ya empezaba a ser una misión llena de aventuras, la sensación familiar se empezaba a extinguir con la llegada de los sonidos más rudos y la oscuridad.

Aquí podemos ver drásticamente como pasamos del amor y paz soleado a rapear con LNG/SHT en la noche ya un tanto desenfrenada…

Vive Latino siempre ha sido un crisol lleno con la más rica diversidad de personas, el río de gente te conecta con los procesos más extravagantes del mestizaje cultural, el pantone de la piel es tan amplio como el número de asistentes, los acentos de las voces tan diversos que parece que estamos en una convención internacional, y ni hablar de los estilos, tenis, botas y hasta alguna aventurera de tacones no muy altos se mueven al ritmo de la música. Los de camisa brindan con los skates, los tímidos ya comparten los cigarros con sus nuevos amigos más metaleros, los grupos y las diferencias se disuelven dejando que la convivencia en plenitud propia de un festival se apodere de todo el lugar; la noche había llegado, y con ella el lado más punk resonaba gracias a A.N.I.M.A.L y Pussy Riot, el sudor corría entre los dementes que organizaron el único slam que yo pude ver, el escándalo era revitalizador y la energía contagiosa, el suelo vibraba, la violencia  nunca había sido tan saludable y fraternal.

 

La hora mágica llegó con el primer guitarrazo que dio Queens of the Stone Age, la gente corría de escenario a escenario, la locura se había desatado, la euforia era total para las 10 de la noche, los héroes del hard rock detonaron el festival, la masa saltaba como un solo ente y nada podría haberla distraído de lo que estaban experimentando, ni siquiera los inadaptados que decidieron armar una mini campal mientras sonaba No One Knows, la gente se comportó increíble y los relegó de inmediato a una orilla, la inconsciencia no tenía cabida en ese ambiente. Para esa hora la lista de caídos era ya larga, muchos soldados ya habían tirado la toalla y descansaban en el pasto artificial o en el asfalto, el cansancio y las chelas cobraban la factura a los novatos, ¿cuántos se habrán perdido a Gorillaz porque les ganó el sueño de la borrachera?

Después del plato fuerte británico, el final estaba literalmente a la vuelta de una curva con Cartel de Santa, y ese trayecto fue la experiencia más impresionante, wooow, creo que nunca había estado atrapado en medio de tantas personas, era como estar en el meme de la estación de metro Pantitlán por la mañana, gente en todas direcciones, creías que estabas caminando pero en realidad flotabas apretado entre la multitud, sin duda un momento no apto para claustrofóbicos, un pandemónium que había que cruzar para alcanzar el último show de la noche, un buen detalle para el anecdotario.

La intensidad que se vivió durante este #ViveVans2018 hizo vibrar al Foro Sol y al Autódromo Hermanos Rodríguez como ni la Fórmula 1 lo ha hecho, un evento colosal que explotó gracias a su propuesta incluyente en su organización y line-up, una edición que quedará para la posteridad y que pone una ladrillo más a la enorme reputación del festival.

 

Fotos: Crew Since66

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