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#BlastFromThePast: Link Wray

El rock es grasa quemada, polvo sobre el cuerpo y olas salvajes. Es la concordia del arrebato y de la inestabilidad; el mismísimo desenfreno de rebeldía como virtud de la maldad. Y el cabrón de Link Wray era todo eso en uno solo. Le pegaba al lira y la cantada como alguna vez lo hubiera soñado y querido Alex Lora, o cualquier morro con su biker de cuero.

Para marzo de 1958, con una América que parecía en paz con la guerra gracias a Eisenhower, la juventud parecía insostenible y buscaba hacer todo lo que no estaba dentro del contrato. Era terca y liberal; excesiva. Y necesitaba un lenguaje que le ayudara a expulsar toda esa energía. El primer sencillo de Link Wray, “Rumble”, acumulaba ese discurso en un baile lento e hipnótico dentro de un riff. No voces, no palabras solo la guitarra con un poco de overdrive.

Link Wray no tiene ni la mitad de fama que Jimmy Page (Led Zeppelin) o Ritchie Blackmore (Deep Purple) y sin embargo si hay alguien a quien deberle ese rock sucio que influyó en años futuros para la creciente escena es a él. A sus power chords, a su surf que sigue fresco y a su actitud.

Hace 13 años dio un paso para no donde no hay regreso y aunque Quentin Tarantino le rindió un buen homenaje en Pulp Fiction no está de más darle un repaso a algunas rolas de uno de los mejores guitarristas que haya existido. Qué sería de The Cramps sin este hombre. Rock de manufactura para pegarle a la tabla, subirle al volumen y dejarse llevar.

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