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	<title>VANS BOOK CLUB &#8211; Since66</title>
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		<title>#VansBookClub Las buenas costumbres de Luis Muñoz Oliveira</title>
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				<pubDate>Mon, 04 May 2020 21:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Wenceslao Bruciaga]]></dc:creator>
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				<description><![CDATA[Hubo una época en la que comprabamos discos tan sólo por la curiosidad que nos despertaba el diseño de la portada sin saber exactamente de que iba. Un equilibrio de yuxtaposición que lograban crear una simbiosis con el sonido que envolvía la funda del casete, compacto o vinil. Así descubrí a los Lush (y casi [&#8230;]]]></description>
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<p>Hubo una época en la que comprabamos discos tan sólo por la curiosidad que nos despertaba el diseño de la portada sin saber exactamente de que iba. Un equilibrio de yuxtaposición que lograban crear una simbiosis con el sonido que envolvía la funda del casete, compacto o vinil. Así descubrí a los Lush (y casi todo el catálogo de la 4AD records) por ejemplo. Y KMFDM, cuyas cubiertas complementan una extensión de su sólido concepto de industrial dancefloor. Las hoy icónicas ilustraciones de Aidan Huges son parte indispensable del espectro electrónico mundial. Puedes verlas a kilómetros de distancia y reconocer que los beats de la banda alemana están a punto de hacerse presente.</p>



<p>No obstante, dicho fenómeno no sucedía con los libros de literatura. Que por mucho tiempo, su diseño fue un asunto estandarizado en cubiertas de aburrimiento pretencioso, sobretodo en Latinoamérica. </p>



<p>Por eso, cuando te encuentras con Las Buenas Costumbres en la mesa de novedades de las librerías, o circulando en la red en tiempos de cuarentena sanitaria, es inevitable dejarse hipnotizar por su portada y averiguar de que se trata. Y como sucedía con los discos de Lush o KMFDM, te das cuenta que estás ante una gran novela, incluso para quienes no tenían a Muñoz Oliveira en el radar. Porque Luis es un intenso escritor ya con varios libros recorridos, tanto de ficción como de filosofía, en donde se ha especializado en desmenuzar conceptos como la ética, moral y tolerancia, que hoy día se usan con una ligereza mercantil preocupante.</p>



<p>Pero Las Buenas Costumbres no se queda en la estética de una portada pocamadre. Se trata de un trabajo de reescritura perteneciente a la colección Combate a 10 de Dharma Books, que consiste en volver teclear, desde la primera letra, una obra previamente publicada hace exactamente diez años.  Vital y de una rebeldía entrañable e introspectiva, la novela de Luis ofrece una vistazo a la relación padre-hijo pero excluido con minimalismo sagaz, de los lugares comunes del resintimiento post adolescente. Su deliciosa lectura propone un nuevo vistazo a los conflictos paternales, certerísmos si lee en la imprudencia juvenil, dicho esto como un halago&#8230; </p>



<p><em>¿Reescribiste todo Bloody Mary desde la primera letra? Cuando escribir desde la hoja en blanco ya es de por si doloroso ¿Que se siente? ¿Será como la remasterización de los discos que hacen por aniversarios? Con corrección de errores, agregan b-sides, etc. </em></p>



<p>Tomé la última versión de la novela y en un documento vacío la reescribí palabra por palabra, quería  contarla mejor, hacerla vivir. ¿Cambió la historia? No mucho, pero los personajes, la técnica, la prosa, son distintas, mejores, menos dubitativas, creo que ya hay voz y estilo. Mi primera novela, vista desde ahora, era ambiciosa, pero no del todo bien ejecutada, creo que no tenía suficiente experiencia con las palabras, los ritmos, las voces. Y como fue escribirla de nuevo, más que  remasterización, diría que es la misma rola pero en voz de otro intérprete, con más elementos. Es un proceso arduo y aburrido, pero nunca aprendí tanto, sólo por eso ya valió la pena. </p>



<p><em>Las Buenas Costumbres es ante todo, una novela sobre la familia. Esteban, su protagonista, es un personaje que reniega de su padre. Y en este tiempo entre Blody Mary y Las Buenas Costumbres ya eres papá: ¿cambió esto la perspectiva de tu propia novela?</em></p>



<p>Creo que más que la perspectiva de la novela, lo que cambió con mi hijo es la forma de acercarse a la obra: tienes menos tiempo frente al teclado, así que planeas mejor tus movimientos, tratas de aprovechar lo máximo los momentos de escritura. Esbozas al tiempo que ves al nene jugar y hacer berrinches. Sebastián, padre de Esteban, es muy distinto a mí, no creo que sea un modelo a seguir, quizá podría serlo por contraste. </p>



<p><em>¿Que escuchabas mientras re-escribías Las Buenas Costumbres?</em></p>



<p>Salvo con Por la noche blanca, mi novela con personaje reguetonero, siempre que estoy frente a la página escucho música clásica sin mucho estruendo, que me permite concentrarme: piezas para piano de Chopin. Bach y sus suites para Chello. Ese es el tono y las escucho hasta el cansancio, una y otra vez, como si fueran un mantra, el cambio me distrae. En esos días, hace un año, fuera del teclado escuché mucho a Erykah Badu a Solange a la Mala, que siempre me trae buenos recuerdos de vidas pasadas, incluso ahora que es reguetonera. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img src="/wp-content/uploads/2020/05/LBC.jpg" alt="" class="wp-image-34858" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/05/LBC.jpg 697w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/05/LBC-218x300.jpg 218w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/05/LBC-640x881.jpg 640w" sizes="(max-width: 697px) 100vw, 697px" /></figure>



<p><em>Eres también un filósofo entrenado en los gelatinosos ámbitos de las ética y la moral: ¿crees que estos tiempos de cuarenta cambiarán nuestras percepciones de familia, ética y moral? Sobre todo en los jóvenes que muy probablemente verán sus dinámicas afectadas&#8230;</em></p>



<p>Lo que sucede con la cuarentena es que se trastoca la vida como la conocemos, y nuestras reglas morales son para la vida libre. Seguro que le daremos más valor a cosas que dábamos por sentadas, como la libertad de reunión y de tránsito. Y algo que, al menos en mi caso echo mucho de menos: la soledad, unas horas sin nadie y el futuro, ¿será que merecemos una vida con la menor incertidumbre posible?</p>



<p><em>¿Que papel juega y jugarán los libros después de este medio tiempo global? Y porqué habría que apoyar las iniciativas como las de Dharma Books?</em></p>



<p><br>Es muy importante distinguir que hay muchos tipos de libro y que, dentro de todos, los de literatura son los menos, sobre todo porque difícilmente son negocio, menos con los grandes números de las trasnacionales, que venden cientos de miles de libros de youtubers, de autoayuda, de historia light. A la luz de aquello una novela que vende 1000 libros suena a poca cosa. Así que la apuesta por la literatura en esos grupos editoriales es siempre frágil, una lucha constante con la realidad de las ventas. Los grupos independientes apuestan a ese difícil negocio de vender literatura, y por eso suelen estar en un espacio incierto. Y no debemos perder de vista que amplían la oferta de libros, permiten la diversidad, hacen apuestas difíciles. Sin ellas tendríamos una reducción terrible en los libros que podrán escoger los lectores. Una sociedad sin editores independientes es peor y, por eso, quienes creemos en la diversidad, debemos entenderlas como parte del mundo que queremos y hacer lo que está en nuestras manos para que sobrevivan. </p>



<p>Las Buenas Costumbres en Combate a 10, es editado por Dharma Books, editorial auténticamente independiente que con apenas 4 años recién cumplidos, ya cuenta con un catálogo de 18 títulos de corrientes alternas que la vuelven un punto básico en el panorama de las letras mexicanas. Pueden adquirirlo sin salir de casa por diversas plataformas y leerlo con este ep que Muñoz comparte sobre algunos tracks que acompañaron su reescritura.<br></p>



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		<title>#VansBookClub La Peste de Albert Camus</title>
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				<pubDate>Wed, 25 Mar 2020 19:03:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Wenceslao Bruciaga]]></dc:creator>
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				<description><![CDATA[No sólo el gel antibacterial está agotándose. También La Peste, de uno de los representantes más nihilistas y entrañables de la corriente filosófica del existencialismo, Albert Camus, empieza a escasear de las librerías. Es comprensible. La novela es una crónica que empieza &#8220;el 16 de abril de 194&#8230;&#8221; (o en los 40s del siglo XX, [&#8230;]]]></description>
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<p>No sólo el gel antibacterial está agotándose. </p>



<p>También La Peste, de uno de los representantes más nihilistas y entrañables de la corriente filosófica del existencialismo, Albert Camus, empieza a escasear de las librerías. Es comprensible. La novela es una crónica que empieza &#8220;<em>el 16 de abril de 194&#8230;&#8221; </em>(o en los 40s del siglo XX, después de la guerra), justo cuando una rata sale de su madriguera para morir en la superficie de unas monótonas escaleras de los tantos edificios modernos de Orán. Al parecer, es el Dr. Bernard Rieux quien la encuentra. La hace a un lado como quien patea una lata vacía y oxidada en el camino de la rutina, los sueldos y los excesos de fines de semana. Hasta el día en que la ciudad, al noroeste de Argelia, amanece cubierta por nauseabundos tapetes de ratas muertas con sus cuellitos inflamados, anticipando la propagación de ganglios inflamados en la población, hombres y mujeres y niños sucumbiendo  a la fiebre, inexplicables bultos bajos la piel y sangrientos vómitos que terminarán con la muerte de sus habitantes.</p>



<p>La peste había llegado a Orán.</p>



<p>&#8220;A partir de ese momento,&nbsp;<strong>se puede decir que la peste fue nuestro único asunto</strong>. Hasta entonces, a pesar de la sorpresa y la inquietud que habían causado aquellos acontecimientos singulares, cada uno de nuestros conciudadanos había continuado sus ocupaciones, como había podido, en su puesto habitual. Y, sin duda, esto debía continuar. Pero una vez cerradas las puertas, se dieron cuenta de que estaban, y el narrador también,&nbsp;<strong>cogidos en la misma red y que había que arreglárselas</strong>” escribe Camus.</p>



<p>¿Similar a lo que estamos viviendo hoy dia con la aparición del COVID19? La analogía puede provocar escalofríos. Mientras la historia de Camus se circunscribe a la periferia de Orán, es decir, pareciera que todo territorio fuera de la ciudad está salvo, la pandemia actual se extiende casi por todo el planeta. Por otro lado, los cuadros clínicos de aquellos desafortunados alcanzados por la peste fueron más catastróficos en la novela, que los datos que arrojan las estadísticas del nuevo coronavirus. Aunque confusos, pareciera que los síntomas de quien contrae el Covid-19 se manifiestan más bien en una intensidad leve, incluso asintomática, a excepción de los grupos vulnerables.</p>



<p>En donde si se difuminan las nociones del tiempo es en las experiencias del confinamiento colectivo. Las casas y departamentos como prisiones preventivas. Los totalitarismos gubernamentales para mantener a la población a salvo. Contener la enfermedad y no colapsar los hospitales. Los virus como un enemigo bélico. Metáfora que años más tarde sería concretada por Susan Sontag en su libro <em>La enfermedad y sus metáforas</em>.</p>



<p>Es cierto que hoy la tecnología nos permite conectarnos en tiempo real mediante aplicaciones que facilitan la interacción a miles de kilómetros, sin la necesidad de abandonar nuestro cuarto. Pero las emociones son las mismas: encierros que lentamente van dado a paso a reflexiones desesperadas sobre el miedo y la nostalgia al amparo del progreso occidental. Cosas que antes parecían triviales, de pronto cobran relevancia trascendental. Lo absurdo de la fragilidad existencial humana en situaciones límite. Sus protagonistas, Bernard Rieux y Jean Tarrou, hacen frente desde la renuncia a las convicciones religiosas que, en la filosofía del libro escrita en clave de novela, someten al hombre a una serie de castigos y recompensas que sólo despiertan guerras morales, y reducen la dignidad y solidaridad humana a falsas soberbias.</p>



<p>¿Que implica la sobrevivencia? ¿Acabar con el otro con tal de mantenerse a salvo? ¿O apoyarlo? ¿Que es diferencia al humano de los animales? ¿El sacrificio?</p>



<p>Poco antes que el Covid19 pusiera en jaque al continente europeo, tan sólo en Francia, la venta de La Peste alcanzó una cifra récord de 1700 ejemplares vendidos en una semana, según datos de Edistat, firma que monitorea las estadísticas de libros en Francia. El mismo fenómeno se registró en otros países como Italia y Alemania.</p>



<p>En México sigue siendo relativamente fácil encontrarlo en librerías y a precios baratos. Pero si de verdad quieren adentrarse en este clásico de la literatura del Siglo XX, que fluye rápido, sin necesidad de salir de casa, aquí hay algunos enlaces al audiolibro </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img src="/wp-content/uploads/2020/03/La-Peste.jpg" alt="" class="wp-image-34277" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/03/La-Peste.jpg 320w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/03/La-Peste-203x300.jpg 203w" sizes="(max-width: 320px) 100vw, 320px" /><figcaption>Audio libro de La Peste <a href="https://www.youtube.com/watch?v=seMLBoCO1sU">https://www.youtube.com/watch?v=seMLBoCO1sU</a></figcaption></figure>



<p>O si son de los que primero buscan la versión cinematográfica, existe la película de 1992 bajo la dirección de Luis Puenzo basada casi de manera fiel en el libro con William Hurt en el papel del Dr. Rieux. </p>



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		<title>#VansBookClub El despachador de pollo frito, entrevista con Carlos Velázquez</title>
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				<pubDate>Thu, 13 Feb 2020 18:27:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Wenceslao Bruciaga]]></dc:creator>
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<p>A estas alturas de la nueva década, ya es un hecho que El despacahador de pollo frito del lagunero más revoltoso de la Comarca y probablemente todo el panorama de las letras norteñas, es de los títulos que más se repiten en las listas de los mejores libros del 2019. Editado por Sexto Piso, el nuevo libro de Velázquez compila una ebullición de cuentos que de algún modo le significan un regreso a sus inquietantes orígenes que le valieron la reputación que hoy lo engalana: rock salvajemente devoto, humor bonzo, incorrecto sin piedad, sexo y romance a las brasas, diversidad sexual enaltencida en la figura de la vaquerobvia: categoría que engloba a gays y travestis y transexuales orgullosos de su marginalidad norteña, pero escrito con una pluma elevadísima, consecuencia de teclear como un hábito religioso, en su encarnación pecadora y gozoza, como la canción más satánica de Black Sabbath,</p>



<p>A propósito de la experiencia y los temas que pueblan El despachador de pollo frito, hablamos con Velázquez sobre las inspiración de sus cuentos, guitarrazos y lo complicado de escribor humor extremo en estos tiempos de sensibilidades extremas:</p>



<p><em>¿Tienes una obsesión con los Melvins?&nbsp;</em><br>Es una de mis bandas favoritas. Tuve la oportunidad de saludar a Buzz Osbourne en un soundcheck, es el tipo más amable del mundo. Me fanaticé más. Uno de mis propósitos de año nuevo es tener todo lo que salga de Melvins en vinyl. Pero tampoco fue a propósito ponerlo en la portada del Despachador de pollo frito. Fue obra de la divina procedencia. Y qué mejor para un libro rocker que una portada rock.</p>



<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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</div></figure>



<p><em>Hablando de eso, para ti, ¿que es más divertido en los conciertos, estar con el público o el backstage?</em><br>Hace poco leí la biografía de Steve Jones. Al final incluye una lista de las cosas que no son rock. Una es tener pases all access. Entiendo mucho el glamur que significa tener proximidad con las estrellas. Como fan he sentido la necesidad de experimentarlo. Pero en lo relativo al concierto, siempre he preferido estar entre la gente. Cuando entrevisté a Nacho Vegas me invitó a quedarme junto al escenario. Preferí mezclarme con la gente. No sólo porque es la mejor manera de medirle el pulso, como espectador, a lo que ocurre, también porque sin eso jamás había vivido varios de los mejores momentos de mi vida. Como por ejemplo el último show que dio NIN en México. Estaba en el Corona, atrapado en el mar de carne, hasta el culo de ácido. El mosh pit me llevaba de un lado a otro. Si hubiera estado en el bakcstage me habría perdido de esa experiencia. De esa inyección de adrenalina que me suponía estar rodeado por un ejercito de orcos bailando al ritmo que dictaba Trent Reznor.&nbsp;</p>



<p><em>¿Te gusta Chabela Vargas?</em><br>No. Chabela es una muy mala intérprete. Que lucró con el sentimentalismo barato al que es muy dado el mexicano. La fama le llegó gracias a Almodóvar. Pero encajó ahí porque Almodóvar tiene una visión muy romántica del mundo. Pero no de la época romántica, si no del tiempo de sus abuelas. Por eso sus travestis son todos una calca de Sarita Montiel. No puede ver más allá del mundo de su infancia. Y Chabela explota mucho ese sentimentalismo fácil, pero lo disfraza de reaccionario. Ahora que anunciaron que Almodóvar va a llevar a la pantalla algunos cuentos de Lucia Berlin me ha parecido la peor de las noticias.</p>



<p><em>¿Tienes escritores de sci-fi consentidos?</em><br>Philip K. Dick y J. G. Ballard. El artista Daniel Guzmán me acaba de prestar los cuentos completos de Ballard. Es un mamotreto de más de 600 páginas. Estoy esperando a terminar unos pendientes para dejarme ir de hocico.</p>



<p><em>Mi propia madre es de la que a veces caen en leyenda urbana que gira en torno al Abbey Road, ¿porqué armaste un cuento al respecto?</em><br>Desde que comencé a escribir he seguido preceptos que no han dejado de acompañarme en ningún momento. Uno de ellos es el que me plantó Leonard Cohen con su libro Comparemos mitologías. Cuando leí el título y los poemas quedé marcado. Lo que entendí es que la mitología es una materia moldeable. Y por eso es que la mitología más plástica es la que está relacionada con el pop. Lo entendí desde casi el principio. Fue como una iluminación. En cuanto me cayó el veinte escribí La Biblia Vaquera. Y también comprendí que no sólo hay que comparar las mitologías sino mezclarlas. Por eso para mí la mitología posmoderna es un iPod con Los Cadetes de Linares sonando. Un mix de mitología clásica con mitología moderna. Un remix. Y en este sentido la supuesta muerte de Paul McCartney me exigía una historia. Y quizá pareciera un tanto disparatado el tema, pero traes la mitología a tu terreno y encuentras una forma mexicana de contar la historia. Es lo mismo que hace Robert Rodríguez en Del crepúsculo al amanecer. Parte de una historia de carretera para contar una leyenda de vampiros de ascendencia azteca.&nbsp;&nbsp;</p>



<p><em>¿Beatles o Rolling Stones?</em><br>¿The Sopranos o The Wire? Me encantan los Beatles, pero prefiero a los Stones. Los dos cuentan con mitologías poderosas. La muerte de Brian Jones, la muerte de Lennon. Pero al final ha pesado más en lo sentimental la de los Beatles porque murió uno de sus líderes ideológicos. Sin embargo, en lo personal, que Jagger y Richards continúen vivos y encima del escenario es para mí tan significativo como que los Beatles ya no existan. En lo musical los Beatles son una escuela, son la universidad. En lo musical los Stones representan el acto de que al sonar la campana en lugar de dirigirte a clases agarres la calle. Los detractores de los Stones se regodean con el manido argumento de que se han dedicado a explotar el blues. Pero esto no es exclusivo de los Rolling. Lo ha hecho el rock desde sus orígenes hasta el día de hoy. Beatles incluidos. Que los Stones hayan podido sostener una carrera tan larga reinventando un género es una proeza tan grande como la invención de la vacuna contra la polio. Su último disco, Blue &amp; Lonesome puso de manifiesto que los Stones son el vaso comunicante entre el siglo pasado y el presente, sólo ellos son capaces de conectar con ese sonido que parece salido de ultratumba, con el filin necesario para sonar como nadie. Desde los Yardbirds, pasando por Led Zep y Cream, hasta The Black Keys, ningún conjunto ha podido tocar el blues como los Stones.&nbsp;&nbsp;</p>



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</div></figure>



<p><em>¿Lees algo específico antes de sentarte a escribir cuentos? ¿Cómo una especie de ritual? ¿O simplemente te sientas cuando te llega la inspiración?</em><br>Mi vida es un desmadre, pero para escribir cuentos soy muy metódico. por disciplina leo un cuento al día. ya sea inédito o una relectura. en ocasiones leo el mismo relato durante 30 días. depende de en qué punto me encuentre en relación a la escritura de cuentos, leo o releo tal o cual libro. es una manera de prepararme. lo hago antes, pero también durante el proceso de escritura. es para no perder de vista la estructura del relato. necesito hacerme un mapa mental de lo que voy a vaciar en la página. la mayoría de las ideas surgen mientras nado, pero al sentarme a escribir me llevo sorpresas que no estaban contempladas. pero esto sólo es gracias a que le dedico mucho tiempo a rumiar los relatos. cualquier cuentista auténtico sabe que no existe la inspiración. y tampoco la falta de rigor es el peor enemigo del cuentista. el cuentista es un ser demasiado duro consigo mismo. es la única manera de conseguirlo. aunque el relato sea breve de extensión, el cuentista tiene que aspirar a la grandeza. eso marca la diferencia entre un libro de cuentos que se va a seguir leyendo dentro de quince años a uno que en dos años ya nadie recordará.</p>



<p><em>Te están ubicando como el mejor cuentista actual de México, ¿cómo te sientes al respecto?&nbsp;</em><br>No entré a la literatura para que me colgaran medallas o para conseguir puestos burocráticos. Vivimos en un tiempo en que la gente ya no hace su trabajo. Y sin embargo quieren ser reconocidos a toda costa. Obvio si escribes buenos cuentos vas a ser mencionado. La ambición es un arma de doble filo. Es un gran aliciente pero también puede destruirte. Hay que buscar un equilibrio. Nada fácil de conseguir, por cierto. Que te permita poner los pies en la tierra respecto a tu trabajo, pero no dar nada por sentado. Un cuentista debe tener hambre. Y debe ver el panorama como una competencia. Tienes que tener el deseo de ser mejor que el colega, escribir mejores cuentos que los cuentistas del momento. El más grande reconocimiento es poder terminar una historia. Sacarte de la cabeza aquello que te está robando toda tu atención, aquello que te chupa el alma y la vida. Yo me siento muy afortunado de que en este momento haya en la literatura mexicana cuentistas dotados como Antonio Ortuño. Leer La vaga ambición es para mí una inspiración. Una invitación a subir la apuesta. A querer superarlo. Eso es lo que necesitamos, es lo que han hecho nuestros antepasados para mantener viva la tradición.&nbsp;</p>



<p><em>¿Qué lo que más te gusta del relato corto, ya sea el cuento o la crónica?</em><br>Mi terapeuta dice que cuando era niño viví muchas situaciones fuera de control y que por esa razón estoy obsesionado con tener el control. Lo cual me ha traído muchos problemas en la vida. Pero a la hora de escribir cuentos esa obsesión se ha vuelto un aliado. Para ser un buen cuentista se requiere tener un control absoluto de lo que ocurre en la página. Hay que mantener a los personajes, a la trama, al lenguaje, a los diálogos, a la semántica, en la misma dirección. No se puede salir el tren de la vía porque se descarrila. Eso me fascina del cuento. Tener el control sobre el destino de mis personajes. Podría parecer algo cuadrado, pero en realidad es todo lo contrario. Es dominar las leyes de la ficción. Es ahí donde radica el arte del cuentista. Un mal cuentista es alguien que quiere saltarse las reglas antes de dominarlas. El novelista tiene una libertad que el cuentista no. El cuentista tiene que pagar derecho de piso para poder quebrantar las leyes. El cuento es un duelo mental. Entre el autor y el lector. Y si al lector no le alimentas la mente no te va a respetar.&nbsp;</p>



<p><em>Seguro estoy siendo bien pinche subjetivo, pero, mi cuento favorito fue el de La Cagona Star, creo que todos los gays estamos obligados a leerlo. ¿No te dio miedo escribirlo en estos tiempos en los que la gente, y sobretodo las así llamadas minorías, se ofenden por todo?</em>                                                                       En Torreón, donde se desarrolla la historia, hay muchos putos, así que allí no son minoría. En mi edificio, que tiene 18 departamentos, tres son ocupados por gays. Uno también es producto de su entorno. A unas calles está Los gallos, un bar para travestis. Yo no puedo tener prejuicios a la hora de escribir. No puedo por temor a ofender abstenerme de escribir las historias que la calle me pone a tiro de piedra. Muchos de mis amigos creen que yo tengo un gusto por los travestis. Muchos escritores&nbsp; me han acusado de lo mismo. Eso es tener una mirada muy estrecha sobre lo que puede o no alimentar la literatura. Yo no veo a los travelos y digo voy a escribir una historia para escandalizar. Para mí son personajes que están pugnando por ser narrados. No tengo que meterme heroína para escribir sobre un heroinómano. La literatura funciona en dos niveles. El teórico y el vivencial. En la actualidad prospera mucho dentro de la literatura mexicana el autor de salón. Aquel que no sale a la calle. Que se nutre solo de libros. Hay también cabrones que en una cantina te cuentan historias buenísimas, pero no tienen el talento ni la dedicación para llevarla a la página. Los mejores autores son aquellos que sacan lo mejor de su biblioteca y lo conjuntan con su capacidad de observación o con lo que viven extramuros. El escritor, está en una peli de Woody Allen, es un mago negro. Un cabrón que extrae oro de las miserias ajenas.&nbsp;</p>



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<p><em>¿Como escribir cuentos manchados en estos tiempos de corrección política?</em><br>Corren tiempos peligrosos para la literatura. La corrección política vigila todo el tiempo la creación. Uno de los libros que estoy leyendo en este momento es Vernon Subutex 1 de Virginie Despentes. Es una novela profundamente machista. Sin embargo, ninguna feminista se pronuncia al respecto. El ejemplo que yo uso con frecuencia es Crimen y castigo. Yo leí la novela y no salí a matar a una viejita. La censura ya no existe. Porque es innecesaria. La autocensura hace todo el trabajo. Al momento de sentarme a escribir un cuento no pienso en las sensibilidades ajenas, sólo en las de mis personajes. Eduardo Lago decía que condenar el pasado es negar el presente. Lo que somos. También Margo Glanz dijo algo parecido en un tuit. No podemos abolir todo el pasado.  Las peores atrocidades y lo que tiene a este país sumido en el desamparo máximo ocurre fuera de la página. Y es ahí donde creo que todos deberíamos centrar el debate.&nbsp;</p>



<p><em>¿Escribirías el cuento de un joto skato adicto a los Vans?</em><br>Ya estoy trabajando mi siguiente libro de cuentos. Pero hasta el momento no hay ninguno de jotos. Pero sí he escrito de un empleado de KFC adicto a las donitas Bimbo, por qué no.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img src="/wp-content/uploads/2020/02/despachador-de-pollo-frito-668x1024.jpg" alt="" class="wp-image-33646" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/02/despachador-de-pollo-frito-scaled.jpg 668w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/02/despachador-de-pollo-frito-196x300.jpg 196w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/02/despachador-de-pollo-frito-768x1177.jpg 768w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/02/despachador-de-pollo-frito-1002x1536.jpg 1002w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/02/despachador-de-pollo-frito-1336x2048.jpg 1336w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/02/despachador-de-pollo-frito-640x981.jpg 640w" sizes="(max-width: 668px) 100vw, 668px" /></figure>



<p></p>



<p></p>



<p><br></p>
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		<title>#VansBookClub Nación Prozac de Elizabeth Wurtzel</title>
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				<pubDate>Mon, 03 Feb 2020 17:30:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Wenceslao Bruciaga]]></dc:creator>
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				<description><![CDATA[&#8220;Bien, esto es lo que pasa con la depresión: un ser humano puede sobrevivir casi a cualquier cosa, siempre y cuando el final esté a la vista. Pero la depresión es tan insidiosa, y se agrava a diario, que es imposible ver el final&#8230; tengo 20 años. Y estoy exhausta&#8221; Es una de las frases [&#8230;]]]></description>
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<p>&#8220;Bien, esto es lo que pasa con la depresión: un ser humano puede sobrevivir casi a cualquier cosa, siempre y cuando el final esté a la vista. Pero la depresión es tan insidiosa, y se agrava a diario, que es imposible ver el final&#8230; tengo 20 años. Y estoy exhausta&#8221;</p>



<p>Es una de las frases que más recuerdo de Nación Prozac, el exitoso libro de Elizabeth Wurtzel,  quien por un breve periodo fue considerada la versión femenina del Generación X de Douglas Coupland. </p>



<p>Leerlo era casi una obligación existencial en los noventa. No había internet, así que las reseñas que alababan, o menospreciaban, las memorias de Wurtzel, provenían de las secciones de libros de revistas como Rolling Stone, Spin, Paper Magazine  o la extraordinaria RayGun, que devorábamos en los pasillos del segundo piso de la Tower Records de la Zona Rosa, cuando estaba en la calle de Niza y no alcanzaba para comprarlas. Por suerte, fanzines pioneros en la contracultura nacional como Moho o La Pusmoderna nos ampliaban el panorama sobre una novela que parecía describir las ansiedades de los veinteañeros huevones, primeros hijos del divorcio asimilado en hornos de microondas, apáticos y nerviosos frente al apocalipsis capitalista que se encontraba a la vuelta de la esquina del nuevo milenio. Entonces salió al mercado la Fluoxetina bajo el nombre comercial de Prozac,  anunciado como el fármaco que parecía tranquilizar la incertidumbre futurista que nos acechaba, con el mismo romanticismo cyberpunk que el Soma de Aldus Huxley en su novela Un mundo feliz. Antecedente pop del Clonazepam que hoy se toman como Redoxones en el desayuno. </p>



<p>Más que un libro tradicional, Nación Prozac se enfrascaba en la tradición de la no-ficción auto referencial gringa. Las memorias de una morra de veintitantos años que aseveraba sus problemas con la depresión desde el dormitorio de una típica universidad norteamericana, rodeada de traumas clasemedieros, padres trastornados, excesos , resacas y canciones de Bruce Spingsteen. Por eso los elogios se dieron en la misma proporción que las pésimas reseñas, que tildaron a Wurtzel de una niña caprichosa e inmadura con un golpe de suerte como para publicar sus memorias a los 27 años. Newsweek dijo de ella que su talento como era escritora se basaba prácticamente en hacer de la depresión algo cool.  Como sea, frente al entusiasmo del Generación X de Coupland, tales críticas podrían considerarse hoy como un impulso desagradable de misoginia editorial. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img src="/wp-content/uploads/2020/02/1282502.jpg" alt="" class="wp-image-33348" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/02/1282502.jpg 640w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/02/1282502-240x300.jpg 240w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p>Literariamente, si que era un manuscrito accidentado. Pero ese no era el valor de Nación Prozac. Podrá ser caprichosamente deprimida, pero que había sido honesta, ni duda cabe. Y eso siempre se agradece. Descaradamente femenina, pocas veces visto hasta entonces, Wurtzel proponía cierta universalidad psicoanalítica atrapada en la jodida categoría generacional, con la que era fácil identificarse, rompiendo una y otra vez, barreras de géneros  y sexualidad tan veneradas por las actuales generaciones, lo que en cierto sentido hace de Wurtzel una pionera de las confesiones sobre las que hoy descansan movimientos como el #MeToo. </p>



<p>El paso del tiempo pareció darle la razón a sus detractores con aquello del golpe del suerte, pues Wurtzel no volvió a tener éxito tan arrollador con sus libros posteriores, que pasaron despistados, sin pena ya no digamos gloria. A pesar de que se compraron los derechos para una película dirigida por Erik Skjoldbjærg y protagonizada por la supremacista indie Cristina Ricci (en el papel de Wurtzel) y Michelle Williams. La cinta fue bastante fiel al libro y en lo personal merece una segunda oportunidad pues es bastante disfrutable y sin trágicos clímax de catarsis existencialistas. Quizás el error fue rodarla con mucha posteridad, cuando Nación Prozac sonaba inesperadamente añejo apenas en 2003.</p>



<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p>El 2020 arrancó con la muerte de Wurtzel a los 52 años, víctima de un cáncer de seno y la especulación inmobiliaria que azota a Manhattan desde hace unos diez años. Mientras batallaba con el seguro médico, tenía que enfrentar a un casero  que pretendía aumentarle la renta por encima del 25%. Eso o desalojar cuanto antes. No muy distinto a la situación de Douglas Coupland por ejemplo, quien para sobrevivir se ha volcado al mundo de las galería de arte de Toronto. Duro pensar eso.</p>



<p>Queda una melancólica sensación tras la muerte de Elizabeth Wurtzel. Su noticia pasó prácticamente desapercibida entre tantos trending topics, a pesar de que las noticias parecieron ajustar cuentas con la justicia al devolverle su auténtico valor histórico. Si, Nación Prozac pudo haber sido un one-hit-wonder. Pero uno que registró, como pocos, el desencanto de la así llamada Generación X, que con la mente de Wurtzel, pareció decir, ahora si, adiós para siempre&#8230;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img src="/wp-content/uploads/2020/02/74755475_1485992654-copia-1.jpg" alt="" class="wp-image-33351" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/02/74755475_1485992654-copia-1.jpg 632w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/02/74755475_1485992654-copia-1-197x300.jpg 197w" sizes="(max-width: 632px) 100vw, 632px" /></figure>



<p>Por último. Un meticuloso playlist con las canciones que suenan tanto en la película como en el libro (más tracks millenials que de algún modo se apegan a la desesperación de Wurtzel)  que aún puede encontrarse en librerías y castellano con relativa facilidad y poca paciencia&#8230; </p>



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		<title>#VansBookClub Vámonos [para poder volver] Acordes y discordias con Wilco, etc. Jeff Tweedy</title>
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				<pubDate>Thu, 23 Jan 2020 18:23:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Wenceslao Bruciaga]]></dc:creator>
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<p>Unas de mis primeras y pésimas reseñas musicales, fue sobre el disco Yankee Hotel Foxtrot, de Wilco, del 2002. Pocos años después de que el nuevo milenio entrara en acción con todo y sus vaticinios futuristas fracasados. Es decir, los autos no volaban y conectarse a internet era un desastre de incómodos ruidos. Seguro fue la época más complicada para los que vivían con sus padres o roomies, por aquello de que la línea telefónica daba señal de ocupado si estabas visitando páginas, leyendo reseñas de discos o viendo porno a velocidad de pesero chilango.</p>



<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p>Lo que propuse en aquel especie de fanzine impreso en cuché, es que Wilco era el Radiohead gringo, por su forma de desintegrar piezas que en principio parecen tener una estructura perfectamente definida y quizás hasta predecible, para después de un simple rasgueo, llevar la canción a un precipicio sonoro, sin desentenderse del origen, que en su caso, puede ser un country ácido. Sigo sin saber si lo que escribí fue una estupidez. Pero sigo convencido que su country es ácido, distorsionado, como vías del ferrocarril diluyéndose en zumbidos visuales.</p>



<p>No es tan excéntrico o diferente asociar los trenes con el universo de Wilco. Sus paisajes ferroviarios son recurrentes. De hecho, es un afortunado lugar común, que se demuestra científicamente en <em>Vámonos, para poder volver&#8230;</em> las memorias del fundador y sobreviviente de su propia banda, Wilco, Jeff Tweedy, editadas al español por Sexto Piso, en un español mexicano que agradecemos de rodillas, cuando Tweedy repasa su niñez con su padre trabajando. </p>



<p>Con la intimidad con la que bebes cerveza con el desconocido a tu lado en la barra de un pub de carretera gringa, cantina mexicana o el bar del aeropuerto y entablas conversaciones sobre puntos aleatorios de tu propia vida que llegan a punto de intimidad significativos, sin que necesariamente vuelvas a ver a esa persona en tu vida. Es algo que vuelve al libro de Tweedy  hasta cierto punto insólito, eso, y la reiterativa forma chabacana y agradablemente irrespetuosa con la que se dirige al lector (influenciado por la garra de Lester Bangs), dándote órdenes, te espera para que acudas a sus referencias citadas y puedas volver y más o menos conectar con los motivos existenciales que le llevaron a componer canciones, primero con la banda de culto Uncle Tupelo y luego Wilco, que visitarán por primera vez la Ciudad de México el próximo 25 de junio. Recurso que funciona para devorarse el libro a una velocidad de escala mixolídia en constante fermentación lisérgica. Es decir: disfrutable. </p>



<p>Entendida la pluma de Tweedy, la memorias transitan por los paisajes que se esperan de una biografía musical y de una banda como Wilco, cuya base de fanáticos nos vemos atrapados en una irresponsabilidad  afectada y hipster, pero supongo incontrolable. Descubrimientos discográficos, romance, una fundacional y disruptora anécdota con el <em>Flowers of Romance</em> de PiL, drogas, muchas drogas, redención, desérticos homenajes al Illinois de donde Tweedy es oriundo, reflexiones sobre el círculo de la paternidad, intromisión lasciva al proceso de componer canciones y un especial apartado al Yankee Hotel Foxtrot, que se disfruta mucho pues fue la carta de entrada con la que muchos mexicanos entramos al country de Wilco. Capítulos atravesados por adictivas entrevistas y un inesperado cómic.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2020/01/Vamonos-Portada-ALTA-1-668x1024.jpg" alt="" class="wp-image-33272" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/01/Vamonos-Portada-ALTA-1.jpg 668w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/01/Vamonos-Portada-ALTA-1-196x300.jpg 196w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/01/Vamonos-Portada-ALTA-1-768x1178.jpg 768w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/01/Vamonos-Portada-ALTA-1-640x981.jpg 640w" sizes="(max-width: 668px) 100vw, 668px" /></figure>



<p>Vámonos [para poder volver] Acordes y discordias con Wilco, etc. se presenta por primera vez en México con la presencia del mismísimo Tweedy en el foro del Freims (Avenida Amsterdam 62B COndesa) el próximo 24 de enero a las 6pm, previo a su concierto en el Teatro Metropolitan. Para asistir, necesitas comprar un ejemplar en Freims con el que recibirás un pase individual para un cupo muy limitado. </p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2020/01/Jeff-Tweedy-1.jpg" alt="" class="wp-image-33275" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/01/Jeff-Tweedy-1.jpg 680w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/01/Jeff-Tweedy-1-150x150.jpg 150w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/01/Jeff-Tweedy-1-300x300.jpg 300w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/01/Jeff-Tweedy-1-640x640.jpg 640w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2020/01/Jeff-Tweedy-1-80x80.jpg 80w" sizes="(max-width: 680px) 100vw, 680px" /></figure>



<p></p>
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		<title>#VansBookClub: Yo Viajo Sola de Andrea Bergareche</title>
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				<pubDate>Fri, 01 Nov 2019 15:16:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Steff Torres]]></dc:creator>
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				<description><![CDATA[Decidirse a emprender un viaje siempre es difícil, pero lo es aún más cuando se hace sola, por lo que en estas páginas Andrea Bergareche mejor conocida por sus crónicas de viaje en su blog: lápiz nómada nos da los mejores consejos basados en su experiencia al visitar más de 25 países, para dejar el [&#8230;]]]></description>
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<p>Decidirse a emprender un viaje siempre es difícil, pero lo es aún más cuando se hace sola, por lo que en estas páginas Andrea Bergareche mejor conocida por sus crónicas de viaje en su blog: lápiz nómada nos da los mejores consejos basados en su experiencia al visitar más de 25 países, para dejar el miedo y poder disfrutar al máximo de cualquier aventura que nos propongamos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><img src="/wp-content/uploads/2019/10/Unknown.jpeg" alt="" class="wp-image-31538" width="287" height="318"/></figure></div>



<p>Y si bien podemos acercarnos a un gran número de experiencias de viajes gracias a los nuevos medios digitales como youtube, lo que Andrea logra en este libro es volverlo también un diario, se vuelve cómplice de nuestros deseos y nuestros miedos al tener páginas interactivas.</p>



<p>Sea cual sea el destino que busquemos en este libro encontramos tips para encontrar los mejores vuelos, armar la maleta más ligera con todo lo necesario, la importancia de adquirir un seguro de viaje y aprender sobre el tipo de cambio. Además de mostrarnos comparaciones entre hospedaje, cultura y alimentos, mediante sencillas y claras ilustraciones. Los apartados de este libro son muy importantes, sobre todo la parte de seguridad algunos de los puntos a los que se debe prestar más atención son:</p>



<ul><li>Investigar previamente los lugares que vamos a visitar</li><li>Mantener comunicación con personas de confianza</li><li>Saber decir NO y aprender a socializar con otros viajeros</li><li>No viajar de noche </li><li>Confiar en tu instinto</li></ul>



<p>Yo Viajo Sola, es un libro que llena de fuerza, si bien en algunas de las crónicas de Andrea no se leen fácilmente al estar escritos con letra pequeña en cursiva, los puntos más importantes son fáciles de recordar e inspiran a todas las mujeres a re descubrirse en un viaje en solitario, sin la necesidad de tener un gran presupuesto, pero sí con mucha decisión y corazón. </p>
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		<title>#VansBookClub Hematoma, Yael Weiss</title>
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				<pubDate>Thu, 19 Sep 2019 18:25:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Wenceslao Bruciaga]]></dc:creator>
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				<description><![CDATA[Resulta incierto hablar de letras femeninas en los días post #metoo y las protestas feministas que dejaron un perfecto y electrizante y vandálico memorial hecho a base de grafitis neón sobre el pedestal de El Ángel de la Independencia, frases que expresan el hartazgo de una convivencia atosigada por el acoso masculino y su discapacitada [&#8230;]]]></description>
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<p>Resulta incierto hablar de letras femeninas en los días post #metoo y las protestas feministas que dejaron un perfecto y electrizante y vandálico memorial hecho a base de grafitis neón sobre el pedestal de El Ángel de la Independencia, frases que expresan el hartazgo de una convivencia atosigada por el acoso masculino y su discapacitada heterosexualidad.</p>



<p>¿Cómo separar la problemática realidad identitaria de las mujeres de la pluma? ¿La creación y la convicción deben ser una simbiosis que legitime el nombre de un artista? ¿Una escritora en este caso?</p>



<p>Las letras de ficción de Yael parecen aportar ciertos rastros de respuestas a tales preguntas inteligentemente disueltas en la complejidad de las convivencias sociales, como ideas directas madurando en formol. Porque Weiss no responde con obviedades mediáticas, resoluciones de fácil digestión que terminan en consignas de aquello que queremos escuchar para evadir la incontenible realidad humana inseparable de obsesiones, paradojas y golpes.</p>



<p>Esto último.</p>



<p>Los cuentos de Yael son madrazos solitarios, como un boxeador haciendo sparring con su sombra, que pueden sentirse como si fueran quirúrgicos cortometrajes de David Cronenberg (en especial <em>Prueba de oido </em>y la que da nombre al libro, <em>Hematoma</em>)  que nos confronta con las capas de incorrectas fijaciones que subyacen bajo las populares consignas de equidad y justicia o sororidad.</p>



<p>Existen punzadas femeninas y feministas en el libro de Yael, pero estas se alinean más con la adelantada psicología sci-fi de Octavia Butler, de las primeras mujeres en abordar el género literario de la ciencia ficción quien parte de características consideradas, femeninas, para activar cirugías a las debilidades humanas, con todo y sus convicciones justicieras, que alimentan de formas extrañamente funcionales el avance de las sociedades hacia nuevas convivencias y  asfixiantes al ves que divertidos infiernos.</p>



<p>Esas percepción de refracciones hacia las patologías de Cronenberg y Octavia Butler en la literatura breve de Weiss hacen de Hematoma un libro inesperado y casi único —editado por Elefanta y su visionario olfato literario&#8211;,  pues pareciera que las letras de las mujeres debieran ampararse en exigentes cuotas de perfección ideológica,  en donde hasta la perversión más insana tiene que poseer una justificación de empoderamiento y causa y hasta complicidad con las mujeres.  </p>



<p>Yael escribe sobre esas fijaciones que todos cargamos en mayor o menor medida dependiendo de nuestra capacidad de adaptación a las formas sociales y que al final, termina siendo otra clase de fijación: la de la aprobación. Incluso la progresista.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/09/Captura-de-pantalla-2019-09-19-a-las-11.37.31-1.png" alt="" class="wp-image-30575" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/Captura-de-pantalla-2019-09-19-a-las-11.37.31-1.png 324w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/Captura-de-pantalla-2019-09-19-a-las-11.37.31-1-195x300.png 195w" sizes="(max-width: 324px) 100vw, 324px" /></figure>



<p></p>



<p></p>
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		<title>#VansBookClub Mis modelos de conducta, John Waters</title>
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				<pubDate>Tue, 03 Sep 2019 02:35:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Wenceslao Bruciaga]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[AGENDA]]></category>
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				<description><![CDATA[Uno de los epicentros culturales más influyentes y efervescentes de la Ciudad de México, el Cine Tonalá, celebra en septiembre su séptimo aniversario y para ello, traerán en exclusiva al padre del trash y padrino excelso del mal gusto, John Waters. La pregunta no es ociosa: ¿existirá algún millenial despistado que a estas alturas y [&#8230;]]]></description>
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<p>Uno de los epicentros culturales más influyentes y efervescentes de la Ciudad de México, el Cine Tonalá, celebra en septiembre su séptimo aniversario y para ello, traerán en exclusiva al padre del trash y padrino excelso del mal gusto, John Waters.  La pregunta no es ociosa: ¿existirá algún millenial despistado que a estas alturas y estos tiempos de indigestión pop no sepa quien es John Waters? </p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/09/Waters-Blumpi-1.jpg" alt="" class="wp-image-30186" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/Waters-Blumpi-1.jpg 886w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/Waters-Blumpi-1-277x300.jpg 277w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/Waters-Blumpi-1-768x832.jpg 768w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/Waters-Blumpi-1-640x693.jpg 640w" sizes="(max-width: 886px) 100vw, 886px" /><figcaption>Ilustración: Blumpi</figcaption></figure>



<p>Conozco a varios que apenas lo descubrieron, de cuando fue jurado del reality de RuPaul Drag Race, aquel capítulo en la temporada 7 en el que los concursantes tuvieron que hacer un sketch musical parodiando escenas de sus películas Female Trouble y la encantadora y repugnante Pink Flamingos. </p>



<p>Un reto que era una prueba de vida o muerte puesto que ambas películas son en sí mismas una parodia, y de las extremas. Buena parte de los fanáticos del reality, sin distinciones generacionales cabe aclarar, &nbsp;la curiosidad sólo les dio para asimilar el recuerdo mediático de Waters en redes sociales y dejarse llevar por la pasión visceral de las dragas. </p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/09/John-Waters-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-30176" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/John-Waters.jpg 1024w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/John-Waters-300x169.jpg 300w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/John-Waters-768x432.jpg 768w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/John-Waters-640x360.jpg 640w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/John-Waters-290x162.jpg 290w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Nunca indagaron, más allá de las referencias instantáneas. Los fans de RuPaul y mucha gente ya no lee con la paciencia que requiere un libro. La información, los conocimientos, incluso las perversiones, se obtiene casi en su totalidad mediante la velocidad del internet y su tirana vigencia: </p>



<p>“Nunca deberían leer sólo por placer. ¡Lean para ser más inteligentes! Menos sentenciosos.&nbsp; Más capaces para comprender el comportamiento demencial de sus amigos, o mejor, el de ustedes mismos…” sentencia Waters en Mis modelos de conducta y esperemos que esta sección contribuya a expandir los consejos del buen John.</p>



<p>A Waters le
debemos harto. Sin él la cultura drag nunca se hubiera colado al maistream, no
habría exhibicionismo gay, ni cultura trash,&nbsp;
es más, no habría contracultura en su manifestación más reaccionaria. </p>



<p>Porque unos cuantos años antes que los Sex Pistols escandalizaran a La Reina con sus bravuconadas, o los Ramones cantaran ferozmente sobre juventudes inhalando resistol o GG Allin saliera al escenario embarrado de caca, John Waters ya contaba en su currículum con una filmografía sobre personajes anárquicos y terroristas de los convencionalismos bien portados de la clase media gringa esclavizada al consumista sueño americano; antihéroes marginales sin respeto por casi nada, excepto por el placer de transgredirlo casi todo.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/09/1272668.jpg" alt="" class="wp-image-30177" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/1272668.jpg 786w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/1272668-150x150.jpg 150w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/1272668-300x300.jpg 300w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/1272668-768x768.jpg 768w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/1272668-640x640.jpg 640w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/1272668-80x80.jpg 80w" sizes="(max-width: 786px) 100vw, 786px" /></figure>



<p>Con escenas de una langosta devorándose a una drag con sobrepeso, lesbianas sadomasoquistas adoptando adolescentes criminales y fugitivos, mamás obsesionadas con la limpieza y los asesinatos gore, un trío en el que tercer involucrado es un pollo, Waters fue todo un precursor de la filosofía punk y punk hardcore y punk necro-speed-metal-trash. Actitud DIY en estado crudo. </p>



<p>Waters también
dice que en lugar de dirigir películas, escribirá libros. Lleva varios. Uno de
ellos es Role Models, traducido al español como Mis modelos de conducta editado
por Caja Negra en una irresistible portada rosa diabetes. </p>



<p>¿Qué rayos
pasa por la mente de Waters? ¿Qué tuvo que leer o ver o sufrir para filmar la
que probablemente sea una de las escenas más perturbadoras en la escena el
cine:&nbsp; la misma drag con sobrepeso, la
monumental y legendaria Divine (descubierta por Waters) comiendo caca de perro?</p>



<p>El repaso por las figuras  que conforman los capítulos de <em>Mis modelos de conducta</em> (traducido al español gratamente por la deliciosa editorial Caja Negra) ofrece algunas pistas en su forma de entender el mundo y que derivó en una filmografía polémica, repudiada por muchos, pero indudablemente seminal.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/09/mis_modelos.jpg" alt="" class="wp-image-30184" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/mis_modelos.jpg 253w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/mis_modelos-217x300.jpg 217w" sizes="(max-width: 253px) 100vw, 253px" /></figure>



<p>Johnny Mathis, Tennessee Williams, las lesbianas alcohólicas que le servían tragos en los bares gays de su natal e indispensable Baltimore a los que entraba con identificación falsa, pornográfos amateurs que logran convencer a los marines estadounidenses para que se masturben frente a la cámara sin importar su orientación sexual, Rei Kawakubo, la controvertida diseñadora detrás de la carísima marca Comme des Garçons, cuya ropa ha sido descrita como: “cara y diseñada para que quede mal, look sin esperanza, gastado y desaliñado como saldos del Ejército de Salvación”, Leslie Van Houten, la chica miembro del clan de Charles Manson condenada a cadena perpetua por los asesinatos de Tate/LaBianca, al artista Mike Kelley cuyo escultura puede apreciarse en la portada y los interiores del booklet del Dirty de Sonic Youth, son algunos de los personajes que ejercieron una influencia, a todas luces mala, en Waters y que él mismo retrata con con devoto escrutinio y una pluma que jamás reniega de fanatismo y frivolidad que conmueve por su autocrítica honestidad que ve sin miedo a la vejez y la muerte, las fantasías fashionistas alrededor de su funeral son una deliciosamente devastadoras; Waters aprovecha los perfiles que describe para diseccionarse él mismo, sin anestesia. </p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/09/img-john-waters-2_161400245740.jpg" alt="" class="wp-image-30178" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/img-john-waters-2_161400245740.jpg 642w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/img-john-waters-2_161400245740-251x300.jpg 251w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/img-john-waters-2_161400245740-640x766.jpg 640w" sizes="(max-width: 642px) 100vw, 642px" /></figure>



<p>Por ahí nos enteramos que su icónico bigote no existe, que tan sólo es una línea dibujada con el delineador para ojos Maybelline Expert Eyes, o que fue lo que realmente pasó con el escatológico final de Pink Flamingos, entre otros secretillos que sin darnos cuenta, se van convirtiendo en disertaciones políticas y sobretodo morales. No todo es desmadre Y este libro es una muestra que por cada ocurrencia guarra que atraviesa la mente de Waters, hay un argumento de peso ideológico, una declaración de principios que no dejan indiferente, como sus películas. Sus libros. Y ahora sus shows de stand up. </p>



<p>Porque Waters también
dice, que también &nbsp;por el momento, dejará
de lado las cámaras e invertirá su indecente talento en jocosos y
embarazosos&nbsp; shows de stand up.&nbsp; </p>



<p>Y que para
hacerlo aún más pervertido, sus tours arrancan en la cúspide del espíritu
navideño, terminando por ahí de la primera semana de enero. Dicen, quienes lo
han visto, que su espectáculo de stand up es como si una de tus tías copetonas
que suelen atascar su sala-comedor con adornos navideños (a tal grado que
pareciera entras a la aldea de Santa Claus con olor a unisel y foamy quemado)
te empezaran a contar sobre su color preferido de dildos o más chocante aún, te
sirvieran ponche mientras comparten contigo su análisis sobre tamaños, baterías
y formas encantadoras de dildos, como el que tiene&nbsp; forma de la nariz de Rodolfo el Reno con todo
y la punta en un rojo nochebuena con luz intermitente según el ritmo de Jingle
Bells.</p>



<p>Bienvenidos al mundo de John Waters.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/09/Cartel-Cine-Tonala.jpg" alt="" class="wp-image-30170" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/Cartel-Cine-Tonala.jpg 524w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/09/Cartel-Cine-Tonala-214x300.jpg 214w" sizes="(max-width: 524px) 100vw, 524px" /></figure>
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		<title>#VansBookClub: Drugstore Cowboy, James Fogle</title>
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				<pubDate>Thu, 29 Aug 2019 06:14:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Wenceslao Bruciaga]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[BLAST FROM THE PAST]]></category>
		<category><![CDATA[ICONS]]></category>
		<category><![CDATA[OFF THE WALL]]></category>
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				<description><![CDATA[La primera vez que sonó el nombre de Drugstore Cowboy fue a principios de los noventa, cuando la ópera prima de Gus Vas Sant llegaba a México con un par de años de retraso pues el lanzamiento oficial databa de 1989. El film sentaba las bases estéticas de la carrera de Gus Van Sant, que [&#8230;]]]></description>
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<p>La primera vez que sonó el nombre de Drugstore Cowboy fue a principios de los noventa, cuando la ópera prima de Gus Vas Sant llegaba a México con un par de años de retraso pues el lanzamiento oficial databa de 1989. </p>



<p>El film sentaba las bases estéticas de la carrera de Gus Van Sant, que también serían seminales para la cinematografía independiente, plano secuencias de colores deslavados barnizadas por la abulia de la rutina  que contaban las melancólicas aventuras de una pandilla de drogadictos liderada por un carismático y supersticioso Bob Hughes, cuyos días transcurren asaltando farmacias del Portland de los setenta, apoyados en ingeniosos planes, para luego inyectarse lo robado y emprender viajes alucinógenos en  rincones de departamentos olvidados  por Dios, noches de éxtasis farmacéutico acaso para anestesiar la ansiedad que genera saberse con un futuro cancelado por las dinámicas sociales, mientras detectives santurrones y aprendices de narco humean a la redonda. </p>



<p>La película era protagonizada por un principiante y brutal Matt Dillon, Kelly Lynch, James LeGross, una adolescente Heather Graham y el mismísimo William Burroughs en un papel entrañable cuyo diálogo apretaba la garganta.</p>



<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe class='youtube-player' type='text/html' width='1140' height='642' src='https://www.youtube.com/embed/5_Rs8c08hM8?version=3&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;autohide=2&#038;showsearch=0&#038;showinfo=1&#038;iv_load_policy=1&#038;wmode=transparent' allowfullscreen='true' style='border:0;'></iframe>
</div></figure>



<p>En los créditos iniciales se nos indicada que Drugstore Cowboy estaba basada en la novela del mismo nombre escrita por James Fogle, sin embargo, todo el peso de la cinta cayó sobre Gus Van Sant, Dillon y el duro de sentimental cameo de Burroughs.</p>



<p>Recientemente, la editorial española Sajalín Editores, en su colección Al Margen (dedicada en cierto sentido a la narrativa delictiva) lanzó al mercado la traducción al castellano de Drugstore Cowboy y con ella, un acercamiento más íntimo al autor que inspiró una de las películas de culto más influyentes de la historia.</p>



<p>Fue hasta finales del año pasado que supimos, en español, que James Fogle (1936-2012) fue un escritor nacido en Winsconsin cuya obra la tecleó en la celdas donde estuvo preso pues la mitad de su vida transcurrió en la cárcel, cumpliendo sentencias por asaltar farmacias, prácticamente desde la adolescencia. </p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/08/Ficha-James-Fogle-Wisconsin-Washington_1282082339_88930844_667x375.jpg" alt="" class="wp-image-30110" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/08/Ficha-James-Fogle-Wisconsin-Washington_1282082339_88930844_667x375.jpg 667w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/08/Ficha-James-Fogle-Wisconsin-Washington_1282082339_88930844_667x375-300x169.jpg 300w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/08/Ficha-James-Fogle-Wisconsin-Washington_1282082339_88930844_667x375-640x360.jpg 640w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/08/Ficha-James-Fogle-Wisconsin-Washington_1282082339_88930844_667x375-290x162.jpg 290w" sizes="(max-width: 667px) 100vw, 667px" /></figure>



<p>El libro se deduce como una autoficción de Fogle bajo el alter ego de Bob Hughes, su novia Diane y sus leales cómplices Rick y Nadine. Y en la inevitable comparación con la película (tomando en cuenta que el libro llegó al castellano con más de 35 años de retraso) la novela se siente con más intimidad política de parte de Bob, y menos deleite estético. </p>



<p>La pluma de Fogle se recorre con entrañable fluidez, imaginarlo con una máquina de escribir resguardado por barrotes le imprime ganchos de soledad que no transmite la película. Bob se presenta como un estricto asaltante del placer, no rebaja los medicamentos robados ni los vende a mozalbetes aspirantes a mafiosos en las esquinas miserables de Portland. Su pasión son los subidones de Dilaudid y en la cruda, fantasear con el siguiente atraco a la siguiente farmacia,  en medio de autodidactas reflexiones sobre la moral policial y la misión casi kafkiana del yonqui condenado a un destino.</p>



<p>Drugstore Cowboy puede encontrarse en México, eso si, a un costo algo elevado pero vale mucho la pena su inversión a este, y otros títulos de Sajalín Ediciones que se posiciona como una de las editoriales más arriesgadas e interesantes del mercado, sobre los títulos pertenecientes a la colección Al Margen, entre sus títulos se encuentran Requiem por un sueño de Hubert Selby Jr y Un día más en el paraíso de Edward Bunker, ambas llevadas al cine por Darren Aronofsky y Larry Clark respectivamente.</p>



<p>James Fogle murió en 2012 al interior de la cárcel de Monroe, Washington, cumplía una sentencia por asaltar una farmacia en Seattle en 2010.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/08/Captura-de-pantalla-2019-08-28-a-las-12.40.29.png" alt="" class="wp-image-30114" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/08/Captura-de-pantalla-2019-08-28-a-las-12.40.29.png 468w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/08/Captura-de-pantalla-2019-08-28-a-las-12.40.29-200x300.png 200w" sizes="(max-width: 468px) 100vw, 468px" /></figure>



<p></p>



<p> </p>
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		<title>#VansBookClub El hombre que odiaba las naranjas, Zaratustra Vázquez</title>
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				<pubDate>Wed, 24 Jul 2019 16:52:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Wenceslao Bruciaga]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[ICONS]]></category>
		<category><![CDATA[OFF THE WALL]]></category>
		<category><![CDATA[SIGHTS & SOUNDS]]></category>
		<category><![CDATA[VANS BOOK CLUB]]></category>
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				<description><![CDATA[Hubo un periodo extraviado, algo así entre el 2007 y 2013, cuando en el entonces Distrito Federal, se gestó un movimiento de fashionismo subterráneo que sin propoérselo del todo, o sin la bendición de la academia que todo lo trastorna a beneficio de su pedante burbuja rebuscada, sentó las bases para que la tan socorrida [&#8230;]]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[
<p>Hubo un periodo extraviado, algo así entre el 2007 y 2013, cuando en el entonces Distrito Federal, se gestó un movimiento de fashionismo subterráneo que sin propoérselo del todo, o sin la bendición de la academia que todo lo trastorna a beneficio de su pedante burbuja rebuscada, sentó las bases para que la tan socorrida intersección cultural tuviera efectos secundarios en la memorabilia de la cultura pop mexicana, una ingenua, pero efectista, mezcla de transgreciones bien intencionadas que añoraba el exceso visual de la Movida Madrileña con los dilemas morales proipios de Portlandia (aunque con la ambigüedad de no saber hasta que punto todo era una broma o bien una apología pre millenial absolutamente seria) y orgullo por los sonidos nacionales.</p>



<p>De los personajes más productivos de esa escena pioneria y visionaria fue Zaratustra Vázquez, locutor de radio, músico, bohemio calculado, galán de masculinidad de gallardía post-beatnik, precursor de la &#8220;cumbia lunática&#8221; y de sacar a la cumbia del clóset clasista, deconstruirlo de su arraigo barriobajero para distrubuirlo en todos los estratos sociales sin prejuicios con su proyecto Sonido Changorama con el que aportó nuevas dimensiones sonoras a la pista de baile.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/07/Zetita-querido_29ene13-801x1024.jpg" alt="" class="wp-image-29313" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/07/Zetita-querido_29ene13.jpg 801w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/07/Zetita-querido_29ene13-235x300.jpg 235w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/07/Zetita-querido_29ene13-768x982.jpg 768w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/07/Zetita-querido_29ene13-640x818.jpg 640w" sizes="(max-width: 801px) 100vw, 801px" /></figure>



<p>Y poeta. También reinventó la forma en la que se aprecia la poesía. Su legendario programa de radio, Triscerable, que se transmitía por la frecuencia de Ibero 90.9, solía ser una especie de show basado en la improvisación hablada con la métrica propia de la poesía generando una divulgación sobre un género a veces impopular, o anacrónico para estos tiempos.</p>



<p>De hecho, su obra estrictamente literaria se concentra en el género poético, y <em>El hombre que odiaba las naranjas </em>publicado por la casa editorial Juan Malasuerte, es un compendio póstumo a su inesperada, surrealista y triste fallecimiento, integrado por obras publicadas, dos más inéditos y fragmentos que fueron encontrados dispersos después de su falleciemiento y que dan muestra de su cosmogonía que fungieron como la génesis de toda una posmodernidad nacional de aspiraciones hipsters y religión queer que hoy dictan buena parte de la conciencia under. El libro ya está a la venta en Casa Tomada y en las sedes donde se presente a la par de charlas y reflexiones en torno al legado de Zaratustra. </p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/07/7856427a-28ce-43b8-bb8b-dde0812be19b-1-497x1024.jpg" alt="" class="wp-image-29314" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/07/7856427a-28ce-43b8-bb8b-dde0812be19b-1.jpg 497w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/07/7856427a-28ce-43b8-bb8b-dde0812be19b-1-146x300.jpg 146w" sizes="(max-width: 497px) 100vw, 497px" /></figure>



<p>De hecho, <em>El hombre que odiaba las naranjas</em> se presentará este viernes 26 de julio del 2019 a las 20:00 horas en el Bar Zaragoza, con el fuerte apoyo del Instituto Municipal de Cultura y Educación de Torreón Coahuila, arrancando la primera presentación del tour de lanzamiento del lbro.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="/wp-content/uploads/2019/07/WhatsApp-Image-2019-07-23-at-14.50.47-575x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-29315" srcset="https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/07/WhatsApp-Image-2019-07-23-at-14.50.47.jpeg 575w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/07/WhatsApp-Image-2019-07-23-at-14.50.47-169x300.jpeg 169w, https://since66.mx/wp-content/uploads/2019/07/WhatsApp-Image-2019-07-23-at-14.50.47-640x1139.jpeg 640w" sizes="(max-width: 575px) 100vw, 575px" /></figure>



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