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Fuimos Modernos: Diseño hecho en México 1940 -1980

Este fin de semana nos fuimos a dar el rol a Chapultepec y aprovechamos para caerle al Museo de Arte Moderno y visitar la exposición de diseño hecho en México. Casi como una causalidad, pues el bosque de Chapultepec es un de los lugares de más memoria para la nostalgia de los mexicanos.

Con un clima húmedo por las constantes y mojadas gotas trepidantes que ha caído en los últimos días, quisimos saber de qué se trataba eso de Hecho en México, y más sobre una época que parece lejana y un poco olvidada. En el interior de uno de los trabajos más emblemáticos del Arq. Pedro Ramírez Torres, y tan solo ocupando un solo pabellón del edificio de salas, la exposición te recibe con una colección de sillas bastante conocidas: aquellas en las que te sentabas todos los días de lunes a viernes con tu uniforme de la primaria para tomar clase.

De inicio comenzamos a pensar que tal vez en algún momento nos preguntamos dónde ha salido todo eso con lo que has vivido tan de cerca tantos años y que forman parte siempre de varios recuerdos tuyos. La idea de que las cosas siempre estuvieron ahí por simple naturaleza comienza a tener sospechas de falsedad. Por que si nos ponemos nostálgicos, entonces recordamos otra vez esas viejas clases de historia donde se hablaba de las primeras herramientas de la humanidad. El significado que puede llegar a tener un objeto es vasto, no sólo por contexto, si no por la cantidad de símbolos que se pueden llegar a asociar a él de forma inconsciente. Desde los tenis que te pones a diario, hasta esa cerradura que abres todos los días para entrar a tu casa.

Porque seamos sinceros, con todo lo que tenemos contacto en nuestro día a día guardamos un recuerdo y justo de eso se trataba esta exposición. Claramente sobre un discurso nacionalista, necesario, para recordar lo que somos culturalmente o más bien dicho, de nuestra idiosincrasia. Y por otro lado todo lo contrario; hablar de los nombres y voces que ha sido las culpables de eso.

El primer automóvil de diseño original mexicano, aparece casi como un objeto de película de ciencia ficción, un compacto para dos personas con ángulos prominentes que raya en lo cotidiano pero singular. Mas adelante entramos a una de las cargas simbólicas mas grande para este país, los pictogramas e imagen gráfica desarrolladora para las líneas del metro, una constante en la vida de cada mexicano. En el mismo cuarto no podemos dejar de mirar las escalas de impresión 3d de las figuras de animales hechas para los parques de la ciudad, el hipopótamo, la jirafa…  piezas sólidas de concreto que nos traen recuerdos de la infancia a mas de uno.

Aunque el mobiliario ha sido siempre un factor dominante en el diseño, esta vez se presentan piezas que no pasan desapercibidas, colecciones que rayan entre el diseño y la artesanía. La última parte del recorrido sin duda contiene un gran carga simbólica con un muro de materiales hechos en México, cosas tan simples que nos podemos encontrar en nuestra casa o cualquier otra del país.

Sin duda esta es una buena oportunidad para conectar nuestro pasado con nuestro presente y valorar ese sin fin de cosas a las que a veces no les prestamos tanta atención.

 

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