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#VansBookClub – Sobreviviré: La historia secreta del disco, sexualidad e integración racial en la pista del baile de Peter Saphiro

#VansBookClub – Sobreviviré: La historia secreta del disco, sexualidad e integración racial en la pista del baile de Peter Saphiro

Wenceslao Bruciaga 2 julio, 2018

Sobreviviré: La historia secreta del disco, sexualidad e integración racial en la pista del baile

Peter Saphiro

Ed. Caja Negra

Junio es considerado el mes del orgullo gay pues fue el último sábado del sexto mes de 1969 cuando los parroquianos del bar Stonewall enfrentaron a la policía de Nueva York quienes pretendían armar un arresto colectivo motivados a combatir el delito de la homosexualidad, en ese entonces ser gay era equivalente de la criminalidad. Hartos del hostigamiento moral apoyado por las leyes homofóbicas, homosexuales, lesbianas y un batallón de drags, contestaron la brutalidad policiaca a punta de puños y taconazos en lo que hoy es recordado como los Disturbios de Stonewall y cuyo primer aniversario es considerado la primera marcha del orgullo gay del mundo que devino en lo que hoy se conoce como pride-parade.

Después de la intensidad de un mes saturado de arcoíris y orgullo por romper esquemas preestablecidos sin los cuales las sociedades vivirían carente de diversidad, queda una especie de bucólico cansancio, adrenalina en picada que no es otra cosa que la vuelta a la normalidad con todo y su lado intolerante y homofóbico. Pero que no todo sea melancolía y drama que de por sí a los gays se nos da con tremenda soltura. Siempre tendremos la música disco para que el espíritu gay mantenga el instinto combativo en un mundo que te asume buga hasta que demuestres lo contrario, sin perder la fe en la sexualidad desafiante y la alegría extrema por vivir. Después de todo, una de las definiciones y traducciones literales de gay es alegre.

Pues cómo dice Saphiro: “Del mismo modo en que el soul vino a dar voz al orgullo y a la reafirmación que acompañaron la lucha por los derechos civiles, la música disco enseguida se volvió la banda sonora de este nuevo movimiento. Cómo el apéndice cultural del movimiento del orgullo gay, el disco fue la encarnación del ethos: “el-placer-es-política” de esta nueva generación de la cultura gay que estaba harta de las redadas policiales, las leyes draconianas y la oscuridad del clóset”.

El disco, esas orquestaciones colosales que priorizaban la batería, los timbales y un vanidoso y arrogante bajo por encima del resto del acompañamiento musical y de las lujuriosas voces mayoritariamente femeninas, hasta llevarlo al hedonismo subliminal, fue, es y seguirá siendo patrimonio de la homosexualidad y sus sencillos evocan los inicios de un destape.

En este, literalmente, delicioso tratado histórico, Saphiro repasa meticulosamente la historia del género, desde sus orígenes allá en la Alemania Nazi cuando surgieron los primeros destellos de las discotecas a lo John Travolta, con paradas en los antros clandestinos de twist y funk hasta llegar a las sudorosas pistas de baile electrificadas de neón, cocaína  y Quaaludes, medicamento sedante que fue la sensación en los setenta por la forma en que relajaba el cuerpo poniéndolo al dente para la promiscuidad más descarriada. Fueron los últimos años de la auténtica libertad sexual, trágicamente interrumpida con la aparición del SIDA. Los adictos a la discoteca le decían Qualegs…

La historia secreta del disco es la historia secreta de una Norteamérica decepcionada de las hipócritas flores hippies y el verano del amor convertido en sectas absurdas, pero también la inspección a movimientos sociales definitivos para la historia moderna que simplemente no pueden escucharse sin los inconfundibles redobles de la música disco, que si bien ha sido  repudiado por no pocos frígidos puristas musicales que lo consideran el esplendor de la frivolidad decadente, Saphiro demuestra que en su glamour desorbitado y sobretodo el baile cargado de una sobredosis de sexualidad y ninfomanía, también convivían declaraciones de principios que tuvieron efectos refractores cómo las luces que expulsan las icónicas bolas de espejos: la dignidad afro-latina, los derechos homosexuales que harían de la depravación un principio de protesta política, el derroche de dinero en tiempos de recesión y la rebelión a una evangélica derecha que cobraba fuerza y voz en figuras como Reagan, no se hubieran sido posible sin la inspiración de la música disco, que consiguió más impactos sociales que la trova latinoamericana más folclórica y chillona.

Libro indispensable para entender también las raíces de esos semidioses que son los djs, los buenos, los que no quedan en la mediocridad del playlist, y una infinidad de géneros, cómo el house y el techno. Y deja claro esa época en que los homosexuales eran obligados a generar vanguardia, pues era la única forma de sobrevivir en un mundo que sólo tenía visión para el goce hetero, virtud que se ha perdido gracias a las domesticación de los nuevos ídolos gays, las Gagas y las Perrys carentes de olfato para la innovación.

Se recomienda leerlo escuchando a Donna Summer a todo volumen…

 

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