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20 años de La Tempestad: Entrevista con Nicolás Cabral

No podemos hablar de revista icónicas de México sin mencionar a La Tempestad, publicación que en 2018 llega a sus 20 años de explorar las artes desde una perspectiva de audaz desafío, frente a los estándares con los que hasta 1998 se pretendía entender el arte, planteados desde una solemnidad elitista y acartonada.

La Tempestad propuso no sólo nuevas formas de abordar el arte y la crítica, además, entendió que el diseño es fundamental para comprender las formas en como evolucionan las ideas  y el pensamiento.

A propósito de sus primeros 20 años ,entrevistamos a  Nicolás Cabral, uno de sus fundadores sobre la enorme tarea de mantener vivo una revista latente en el mercado, sobretodo en estos tiempos en que la conectividad digital impuso el desafío de la sobrevivencia del papel:

Después de 20 años, ¿como ves la historia La Tempestad?

Nunca quisimos ser una revista cultural como tradicionalmente se las entendió en México, que solía reducirse a una revista casi literaria en su totalidad con ensayos de política, hecha desde un grupo de poder cultural, el modelo de Vuelta, básicamente. Y el cine, las ares visuales, el teatro, eran cosas que se abordaban en notas chiquitas, siempre al último. Y aparte, eran ese grupo de poder hablando de ellos mismos. También porque México ha tenido un déficit en formación de críticos, en términos de especialización. Y nosotros lo que quisimos es que fuera una publicación que realmente funcionaria como revista, que gráficamente tuviera otro tipo de propuestas y que abordara las artes con otra perspectiva, buscando formatos de escritura que le dieran una personalidad. Y también hemos planteado a las artes como una forma de ver la realidad. Lo que busca La Tempestad es tratar de responder como ven el mundo contemporáneo los artistas.

¿A que se debe el re diseño de La Tempestad?

Tratábamos de balancear las distintas épocas de la revista, y enfatizar la condición de impreso, porque toda esta tendencia de varios medios de tratar de emular la estética web en papel me parece contraproducente, que se ve en el caso de los periódicos, que alteran su contenido, la brevedad de las notas, segmentar la información, pero en realidad, lo que puedes ver con los medios más consolidados como el New York Times, es que parece por momentos retro, pero simplemente han mantenido una intensidad del texto, textos largos. O el New Yorker que ha sabido mantenerse como una revista tradicional en el buen sentido, aquel de sentarte en un café y leer un texto largo.

A propósito: ¿cómo es que La Tempestad ha logrado sobrevivir 20 años? Sobretodo en una época en que los medios impresos tienen que hacer frente a cierto colapso, frente las lecturas digitales...

No se si necesariamente un colapso, pero de que hay una crisis en los medios tradicionales, no hay duda. No solo los impresos. En general. Aunque en los impresos es más notorio, porque se nota que han desaparecido varios títulos, o que algunos se mudaron enteramente a lo digital. Y ni pensar en las revistas culturales, que son más vulnerables. En el caso de nosotros, lo que hemos tratado de enfatizar, siempre, es la condición de medio impreso. Aunque tenemos una página web con sus propios contenidos y actualizaciones constantes, si hemos tratado de que sea complementarios la web y el impreso, y no uno el espejo del otro, porque creemos que son experiencias de lectura distintas, y en el re diseño por el 20 aniversario, la idea ha sido enfatizar ese aspecto de que leer en papel es una experiencia diferente, desde como, tocas, el texto y la imagen en particular.

También podemos publicar cierto tipo de contenidos que no se traducen bien a las pantallas. Entonces nuestra intención es que una versión impresa, en un entorno ya meramente digital, es como un paréntesis dónde hay una temporalidad diferente de la lectura, quizás te interrumpa el celular, pero las pantallas tiene otros estímulos que distraen mucho la atención. Por ejemplo, la inmediatez de compartir una nota, aunque ni siquiera la has leído por completo, hemos visto como las notas más compartidas no necesariamente son las más leídas.

 

Pero también es cierto que muchas revistas culturales, digamos, contemporáneas a La Tempestad, colapsaron mucho antes que la era digital cambiara el paradigma de los medios impresos, pienso en Viceversa, Complot Internacional, Replicante, Laberinto, ¿que hizo bien La Tempestad?

Han sido varios factores, uno de ellos es que decidimos pronto que la revista se tenía que defender con las mismas armas que cualquier medio, es decir, buscar vender publicidad, tener una distribución amplia, es decir, no ampararnos en el cliché de la revista cultural y de arte para buscar un subsidio cultural o apelar a la buena fe de alguien que te pueda apoyar, sino defenderte salvajemente con las reglas del mercado, eso es muy difícil de hacer, porque implica mucho trabajo, enfrentarse a un ambiente desfavorable para los medios impresos, pero también te da autonomía; al momento en que no dependes de una sola institución o persona, para tu financiamiento, tu línea editorial la sostienes en otro tipo de criterios, y eso nos ha terminado de colocar como una de las pocas revistas independientes de cultura que quedan en México.

¿Cuál es el perfil del lector de La Tempestad?

No tenemos un estudio de mercado muy precisamos que nos pueda arrojar un perfil específico. Pero si puedo decirte, por ejemplo, que nuestra web, a pesar de que tiene la misma editorial, pero con otro tipo de contenidos, si nos indica una cosa bien interesante: que la tercera parte son menores de 25 años, otro tercio están entre los 25 y los 50 años,  y después, aunque es web, hay mayores de 50 años, otro tercio de la publicación.

Lo que hemos tratado con el impreso, aunque estamos muy conscientes de que las nuevas generaciones leen poco en papel, es de todos modos, que el diseño le abra la puerta a lectores que probablemente se estaban sintiendo un poco fuera de nuestra propuesta. Entonces, nosotros tomamos el 20 aniversario más que una celebración, como una oportunidad de repensar la revista, y de como ser pertinentes en estas épocas digitales. Creo que de cualquier manera, todos los medios impresos, eventualmente tendrán, por lo menos los que se ven a si mismos más como un objeto, coleccionable  o algo que valga la pena tener entre las manos, se verán beneficiados de este revival de la revista como un objeto, similar a lo que pasa en la música con el formato del acetato. Y luego, si lo ves a la distancia, el libro digital no vino a suplantar al libro de papel, como muchos vaticinaban.

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