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Joe Cardamone, el fin de la última banda de rock y un nuevo nacer

Joe Cardamone, el fin de la última banda de rock y un nuevo nacer

Marcos Hassan 29 octubre, 2018

The Icarus Line es la mejor banda de rock que no sabías que existía. En este quinteto de Los Ángeles se podía apreciar todo lo que hizo de este género el que más dominó la segunda mitad del siglo 20: Sus presentaciones eran una barricada de amplificadores tocando a tope mientras botellas rotas llovían sobre el escenario; una suma de punk, rock y ruido para darle vida al lado oscuro. The Icarus Line debutaron en la misma época que bandas como The Strokes, White Stripes y Yeah Yeah Yeahs salieron al mundo bajo la premisa de restaurar el rock a lo que alguna vez fue: algo vital, lleno de peligro y energía. The Icarus Line no pretendían nada de esto, simplemente lo vivían, y eso fue lo que los consumió sin poder llegar a la fama.

Después de 17 años, The Icarus Line –con solo el vocalista Joe Cardamone como único miembro original aún abordo– dejó de existir tras una sucesión de músicos que salieron de la banda. Una carrera tumultuosa llena de peleas, contratos rotos y shows espectaculares. La última banda verdadera de rock silenciada. De ahí nace, The Icarus Line Must Die, una película que retrata los últimos días de la banda; parte documental, parte cine de varios géneros, TILMD sigue a Joe tratando de ganar suficiente dinero para pagar la renta con su proyecto mientras éste pende de un hilo; el filme tiene apariciones de gente como Keith Morris y Ariel Pink –interpretándose a sí mismos o a personajes ficticios– que ayudan o dificultan el camino de Cardamone. Poco del cine del rock es tan real y tan entretenido como esto.

Con la excusa de la proyección del filme en Cine Tonalá en la Ciudad de México, Joe Cardamone también presenta su proyecto en solitario bajo la bandera de su disquera American Primitive. Abandonando las guitarras por beats distorsionados y sintetizadores, el mixtape resultante, Holy War, es algo que suena inquietante pero a la vez poderoso, encontrando una nueva expresión y vida para el vocalista.

Conversamos con Joe antes de la función/show en Cine Tonalá, platicamos de Icarus Line, nostalgia y por qué el hip-hop le es más interesante que el rock n’ roll.

¿Cómo surge el proyecto de The Icarus Line Must Die?

Joe Cardamone: El director Michael [Grodner] se acercó a mí con el proyecto. No sabía que la banda estaba terminando…yo no lo sabía, tampoco. Somos amigos, él hace cine y está en la escena de Los Ángeles, platicamos y pensó que por lo que yo he pasado es por lo que mucha gente que se dedica a la música ha pasado. En verdad no es un documental, es narrativa basada en la vida real. Hay partes documentales pero no es un documental en el sentido más estricto. Conforme íbamos filmando, la vida fue cambiando y así la película cambió.

¿Cómo fue la experiencia de hacer este filme cuando la banda se estaba separando? ¿Cómo mantener la música y la banda…?

Mantener mi vida, porque esa banda fue todo el trabajo que he hecho en mi vida. No quiero arruinar el final pero no sale la separación de la banda. Antes de comenzar a filmar se sentía un poco que nos estábamos aproximando al final porque la música que estábamos haciendo entonces sonaba a que era el último capítulo de la banda. Pasé 17 años en este proyecto y fue un sentimiento enorme, porque después de tanto tiempo, tu personalidad está tan apegada a el proyecto que aunque sabes que algo debe terminar, es como una parte de ti estuviera muriendo. Al otro día me pregunté “¿ahora quién soy?” No fue por dinero –nunca fue algo lucrativo, nunca gané mucho dinero de este proyecto– más bien estaba persiguiendo un concepto que sentía que me estaba acercando con cada álbum y cuando lo encontramos, fue como exhalar profundamente.

¿Qué pensaste cuando viste la película terminada por primera vez?

En la vida me quiero volver a ver hablando, me sentí con náusea [ríe]. Todo fue bien hecho. Traté de controlar el mensaje a través del argumento y más que nada la autenticidad. Nunca he actuado, no soy un actor, entonces no sé cómo hacer esa mierda, pero fue bueno. Es difícil ser objetivo con algo así. Estaba horrorizado, para ser honesto. [ríe]

Es gracioso que dices que no eres actor pero viendo los videos de Holy War, muchos de ellos parecen más bien cortos y actúas en todos ellos. ¿The Icarus Line Must Die te llevó a esta dirección audiovisual?

Por supuesto. Mi padre era un actor cuando era un niño en los 60, era algo famoso, salía en la televisión. Cuando era más joven no quise seguir sus pasos y por eso siempre he tenido este repudio por eso. Luego [el filme] sucedió orgánicamente y se convirtió entonces en una extensión natural de una expresión que se desencadenó a través de la filmación. Fue asombroso, es como pintar o cualquier otra disciplina artística con la que puedes expresarte. Probablemente eso me salvó, porque cuando terminó la banda necesitaba encontrar nuevos caminos para expresarme y este fue uno de ellos.

The Icarus Line comenzaron a tomar notoriedad en los principios de los 00s, con esta onda del nuevo rock que también traían los Strokes, White Stripes, Interpol, etc. Ustedes se presentaron como una banda de rock que en verdad personificaba el peligro de alguien como los Stooges en vez de hacerle un tributo…

Claro. Stooges, Spacemen 3, Jesus Lizard, Throbbing Gristle, The Birthday Party, todos mis héroes de cuando éramos joven. Yo no escucho mi música vieja, eso no es para mi es para alguien más, pero cuando pienso en ella…volvimos a escuchar algo de ella porque Travis [Keller; fotógrafo, cofundador del blog y disquera Buddyhead, y viejo amigo de Joe] apenas editó un libro de fotografías de esa época y escuchamos algunas canciones para recordar algunos detalles de lo que estaba sucediendo. Lo que me hace sentir orgulloso es que al contrario de mucha de la música de esa época, no suena a algo atorado en esa época y tampoco se escucha viejo. Es su propia influencia, en verdad no era parte de ninguna ola, tal vez eso parecía pero hoy en día siento que si pones esos discos podrían haber salido hoy sin ningún problema. Creo que es lo que más puedes desear de la música. A mí me gusta la música contemporánea, que suena a cualquier época. Puedes poner Funhouse y no suena viejo; “96 Tears”suena vintage, At The Drive-In suena a principios de los ‘00s, emo de los ‘90s. Se mantienen al día mucho más de lo que hubiera pensado. No hay compromiso en esa música, algunas canciones duran ocho minutos, nunca quisimos dirigirlo a un público, siempre lo hicimos para nosotros, tal vez por eso nunca ganamos dinero pero por eso siguen siendo discos buenos.

Es seguro que pronto veamos nostalgia por esa época, ¿crees que The Icarus Line pueda ser rescatada como banda de esa época que trascienda?

¿Quién sabe? Vivimos en una época muy rara. Hay mucha información y nada de eso importa. No sé, no sé si pueda suceder algo como los Stooges, que 25 años después se volvieron populares. No sé si eso es posible. Después del internet vivimos en un mundo diferente, cambió todo, la manera en que la gente piensa. Es difícil saber, sería bueno pero ¿a quién le importa?

Es diferente cómo percibimos el pasado y la realidad a través del internet.

El tiempo ya no es lineal. Veo a gente más joven que nosotros y tienen nostalgia por cosas que nosotros vivimos pero ellos piensan que sucede hoy. Estamos en un momento muy extraño en la existencia en la que el tiempo se ha convertido algo elástico e intangible que es difícil de entender. Es bien raro.

¿Hubo algo de duda por hacer la música que terminó en Holy War por ser algo tan diferente?

No me preocupaba que los fans de The Icarus Line –los cinco fans que teníamos– no le entendieran, estaba seguro que sabrían qué onda. No me importaba lo que la gente pensara pero honestamente el obstáculo más grande al que me enfrenté fue porque es algo bastante personal en términos de los temas. Desde componerlo a tocarlo en vivo me he sentido muy vulnerable. No hay una banda con la que me pueda esconder. Eso fue lo más difícil, tener el valor de sacar esto al mundo. Lo hice sin el plan de lanzarlo. Hice 60 canciones entonces hay un catálogo grande, y le mostré a un par de personas el proyecto y me dijeron que debería lanzarlo y aquí estoy. [ríe]

Ya lo has presentado en vivo. ¿Cómo te sientes cuando lo presentas al público ya terminado?

Siento que es el trabajo más importante que he hecho, por lo menos para mí. En The Icarus Line siempre era como una guerra contra el público, era una confrontación con la gente en la que sentíamos que en cualquier momento tendríamos que pelear a golpes, hay intensidad en eso. Pero lo que hago ahora se siente mil veces más intenso que la banda porque mi corazón está abierto y no hay como protegerlo. Hice una gira Mark Lanegan en Europa y sentí por primera vez que lo que estoy haciendo podría ayudar a más personas y vi en los ojos de otras personas cuando platicaba con ellos después del show que los ha conmovido por haber pasado por las mismas sensaciones de duelo y pérdida, emociones que no podía acceder antes como ahora. Eso me ha hecho querer seguirlo presentar en vivo. Forma una conexión sanadora para mí y para la gente.

¿Piensas continuar con esta dirección?

Lo que estoy trabajando tengo el concepto que sea sobre desenamorarse y enamorarse y los cambios de un adulto a mi edad. No es algo fácil de hablar…nadie quiere hablar de esto, no es sexy hablar de lo que es vivir a los 39 años. Todos quieren hablar de tocar en el garage o de ser el hustler con todo el dinero, pero todos vivimos una vida real y soy como todos, quisiera expresarlo de la manera más real, es mi meta. Me gustaría expresar exactamente qué es lo que es estar enamorado de alguien, es algo que no he podido plasmar hasta ahora en una manera que en verdad sea romántico, como una película francesa de la nueva ola.

Leí que eres muy fan del hip-hop y se escucha en tu música una influencia muy grande de esto. Esto puede ser sorpresivo para los que solo te conocen por The Icarus Line.

Por años no he escuchado rock porque para mí el rock paró en cierta época en lo que se trata de innovar. Hay algunas bandas que lo hacen bien pero no soy fan de un género, sino de lo que se innova rápidamente y las innovaciones que tal vez sucedan en el rock hoy en día no me interesan mucho. Todo el rock n’ roll del que me enamoré hasta influenciada por la música negra de EUA, eso es lo que es el rock n’ roll.

Hoy en día el hip-hop es el género que más domina en EUA y es el que está haciendo algo que muta y se transforma de manera muy rápida. Death Grips, Kanye, Travis Scott, Frank Ocean, Tyler The Creator, ASAP Rocky, todo eso es bastante mainstream aunque también me gustan cosas que están fuera del centro como Scott Walker, Sunn O))), Swans; cosas que se expresan libremente con las emociones. De alguna manera, ambos lados tienen sentido para mí y eso me ha funcionado.

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