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WAFFLELAND: MORE THAN LIFESTYLE, LOVE. (UNA CARTA DE AMOR A VANS)

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WAFFLELAND: MORE THAN LIFESTYLE, LOVE. (UNA CARTA DE AMOR A VANS)

Parco García 14 febrero, 2019

Dicen que uno tarde o temprano siempre regresa a donde fue feliz.

Puede que la frase algo tenga de razón, en mi caso, no solo he vuelto a lugares, si no que suelo regresar a las viejas costumbres, soy un nostálgico.

Aún recuerdo mi primer par de Vans.

Era de mi padre, solía calzar authentics color crema, de esos con filos azules y que ya rara vez se ven en las tiendas de la Ciudad de México.

Estábamos de vacaciones y a mi hermano se le ocurrió lanzar mis zapatos a la alberca, así que sin más me puse los zapatos de papá. 

Desde que tengo memoria, mi viejo calzo ese modelo en específico, y tuvieron que pasar varios años para que yo los usara…

¡Me ponía dos calcetas gruesas y aun así me quedaban grandes!

Pese a eso, los use hasta que se rompieron, aun los tengo, de todos es el par que más atesoro.

Cuando adolescente, a la salida de un centro comercial de Polanco, en domingo vi en un aparador un authentic de palmeras, naranjas con gris.

después de una hora de berrinche y de obligar a mi Abuela a regresar a la tienda fueron míos. 

jamás volví a calzar un zapato de palmeras, nunca lo encontré.

nada relevante con la edición, ningún material especial, simplemente calzándolos fui a una feria de universidades con alguien, y después de 13 años sigo con la misma chica.

Cuando cursaba la Uní, me la pasaba ilustrando todo el día, lo que fuera, dibujar me hacía feliz. 

Frente a la escuela estaba Bal Skate, y ahí compre una Kriptonics de ejes largos y llantas rojas. Solía pasear por la Jardín Balbuena con ella y ahí conocí a Sauro.

De esa amistad surgió la primera patineta ilustrada al cien por ciento para niños, una patineta rosa.

Juan Manuel viajo a Los Ángeles, y como paga me trajo un par de sk8 hii de Cristian Hosoii, no los he vuelto a ver, los compraría sin dudarlo.

Años después, toque la puerta de Vans y comenzamos una relación de artista – marca, muchos proyectos, pero sin duda el más importante, él Vive Latino.

Intervine las rampas en vivo, al mismo tiempo que se desarrollaba el evento. 

Yo usaba un estilo 95 en su colorwear OG, y quedaron llenos de pintura, me sentía incómodo, no paraba de mirar que los había arruinado, hasta que llego Saner quien también pintaba ese día y me dijo que quería unos exactamente iguales. Hace tiempo lo encontré en la roma, aun se acuerda, nos saludamos con gusto.

Siete años atrás, me encontraba con Tania en Los Ángeles, era tarde y buscamos por un buen rato Power Plant choppers, en Melrose. 

Cuando llegamos había una panhead estacionada y la puerta estaba entreabierta. yo me tire al piso para ver los detalles y justo en ese momento salió Yaniv.

me miro en el piso y me pregunto si me gustaba, a lo que solo afirme con la cabeza. Su acompañante se veía molesto, le dijo que si se iban y Yaniv tajante le dijo que se adelantara y me invito a pasar. ese día conocí su garage, su tienda y su manera de pensar, su pasión por las motocicletas.

aún recuerdo cuando me dijo que el jamás le haría una moto a alguien que no usara un par de Vans sucios, como los míos. 

Hace medio año lo vi, hoy su taller es uno de los más prestigiosos del mundo chopper, y si, ambos aun usamos Vans.

No todos han sido buenos momentos, el día que me caí de la motocicleta frente a toda mi familia calzaba un estilo 95 con cordones de cuero.

También el día que culmino mi tienda de motocicletas, incluso mientras me mantuve alejado de la compañía los seguía comprando.

Hoy estoy aquí, he vuelto a colaborar con Vans, me pidieron que armara un texto sobre el amor, y la realidad es que, yo estoy enamorado de muchas cosas, pero sobretodo lo estoy de las suelas de waffle, desde el primer día. 

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