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#VansBookClub: Drugstore Cowboy, James Fogle

La primera vez que sonó el nombre de Drugstore Cowboy fue a principios de los noventa, cuando la ópera prima de Gus Vas Sant llegaba a México con un par de años de retraso pues el lanzamiento oficial databa de 1989.

El film sentaba las bases estéticas de la carrera de Gus Van Sant, que también serían seminales para la cinematografía independiente, plano secuencias de colores deslavados barnizadas por la abulia de la rutina que contaban las melancólicas aventuras de una pandilla de drogadictos liderada por un carismático y supersticioso Bob Hughes, cuyos días transcurren asaltando farmacias del Portland de los setenta, apoyados en ingeniosos planes, para luego inyectarse lo robado y emprender viajes alucinógenos en rincones de departamentos olvidados por Dios, noches de éxtasis farmacéutico acaso para anestesiar la ansiedad que genera saberse con un futuro cancelado por las dinámicas sociales, mientras detectives santurrones y aprendices de narco humean a la redonda.

La película era protagonizada por un principiante y brutal Matt Dillon, Kelly Lynch, James LeGross, una adolescente Heather Graham y el mismísimo William Burroughs en un papel entrañable cuyo diálogo apretaba la garganta.

En los créditos iniciales se nos indicada que Drugstore Cowboy estaba basada en la novela del mismo nombre escrita por James Fogle, sin embargo, todo el peso de la cinta cayó sobre Gus Van Sant, Dillon y el duro de sentimental cameo de Burroughs.

Recientemente, la editorial española Sajalín Editores, en su colección Al Margen (dedicada en cierto sentido a la narrativa delictiva) lanzó al mercado la traducción al castellano de Drugstore Cowboy y con ella, un acercamiento más íntimo al autor que inspiró una de las películas de culto más influyentes de la historia.

Fue hasta finales del año pasado que supimos, en español, que James Fogle (1936-2012) fue un escritor nacido en Winsconsin cuya obra la tecleó en la celdas donde estuvo preso pues la mitad de su vida transcurrió en la cárcel, cumpliendo sentencias por asaltar farmacias, prácticamente desde la adolescencia.

El libro se deduce como una autoficción de Fogle bajo el alter ego de Bob Hughes, su novia Diane y sus leales cómplices Rick y Nadine. Y en la inevitable comparación con la película (tomando en cuenta que el libro llegó al castellano con más de 35 años de retraso) la novela se siente con más intimidad política de parte de Bob, y menos deleite estético.

La pluma de Fogle se recorre con entrañable fluidez, imaginarlo con una máquina de escribir resguardado por barrotes le imprime ganchos de soledad que no transmite la película. Bob se presenta como un estricto asaltante del placer, no rebaja los medicamentos robados ni los vende a mozalbetes aspirantes a mafiosos en las esquinas miserables de Portland. Su pasión son los subidones de Dilaudid y en la cruda, fantasear con el siguiente atraco a la siguiente farmacia, en medio de autodidactas reflexiones sobre la moral policial y la misión casi kafkiana del yonqui condenado a un destino.

Drugstore Cowboy puede encontrarse en México, eso si, a un costo algo elevado pero vale mucho la pena su inversión a este, y otros títulos de Sajalín Ediciones que se posiciona como una de las editoriales más arriesgadas e interesantes del mercado, sobre los títulos pertenecientes a la colección Al Margen, entre sus títulos se encuentran Requiem por un sueño de Hubert Selby Jr y Un día más en el paraíso de Edward Bunker, ambas llevadas al cine por Darren Aronofsky y Larry Clark respectivamente.

James Fogle murió en 2012 al interior de la cárcel de Monroe, Washington, cumplía una sentencia por asaltar una farmacia en Seattle en 2010.

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