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#VansBookClub Vámonos [para poder volver] Acordes y discordias con Wilco, etc. Jeff Tweedy

#VansBookClub Vámonos [para poder volver] Acordes y discordias con Wilco, etc. Jeff Tweedy

Wenceslao Bruciaga 23 enero, 2020

Unas de mis primeras y pésimas reseñas musicales, fue sobre el disco Yankee Hotel Foxtrot, de Wilco, del 2002. Pocos años después de que el nuevo milenio entrara en acción con todo y sus vaticinios futuristas fracasados. Es decir, los autos no volaban y conectarse a internet era un desastre de incómodos ruidos. Seguro fue la época más complicada para los que vivían con sus padres o roomies, por aquello de que la línea telefónica daba señal de ocupado si estabas visitando páginas, leyendo reseñas de discos o viendo porno a velocidad de pesero chilango.

Lo que propuse en aquel especie de fanzine impreso en cuché, es que Wilco era el Radiohead gringo, por su forma de desintegrar piezas que en principio parecen tener una estructura perfectamente definida y quizás hasta predecible, para después de un simple rasgueo, llevar la canción a un precipicio sonoro, sin desentenderse del origen, que en su caso, puede ser un country ácido. Sigo sin saber si lo que escribí fue una estupidez. Pero sigo convencido que su country es ácido, distorsionado, como vías del ferrocarril diluyéndose en zumbidos visuales.

No es tan excéntrico o diferente asociar los trenes con el universo de Wilco. Sus paisajes ferroviarios son recurrentes. De hecho, es un afortunado lugar común, que se demuestra científicamente en Vámonos, para poder volver… las memorias del fundador y sobreviviente de su propia banda, Wilco, Jeff Tweedy, editadas al español por Sexto Piso, en un español mexicano que agradecemos de rodillas, cuando Tweedy repasa su niñez con su padre trabajando.

Con la intimidad con la que bebes cerveza con el desconocido a tu lado en la barra de un pub de carretera gringa, cantina mexicana o el bar del aeropuerto y entablas conversaciones sobre puntos aleatorios de tu propia vida que llegan a punto de intimidad significativos, sin que necesariamente vuelvas a ver a esa persona en tu vida. Es algo que vuelve al libro de Tweedy hasta cierto punto insólito, eso, y la reiterativa forma chabacana y agradablemente irrespetuosa con la que se dirige al lector (influenciado por la garra de Lester Bangs), dándote órdenes, te espera para que acudas a sus referencias citadas y puedas volver y más o menos conectar con los motivos existenciales que le llevaron a componer canciones, primero con la banda de culto Uncle Tupelo y luego Wilco, que visitarán por primera vez la Ciudad de México el próximo 25 de junio. Recurso que funciona para devorarse el libro a una velocidad de escala mixolídia en constante fermentación lisérgica. Es decir: disfrutable.

Entendida la pluma de Tweedy, la memorias transitan por los paisajes que se esperan de una biografía musical y de una banda como Wilco, cuya base de fanáticos nos vemos atrapados en una irresponsabilidad afectada y hipster, pero supongo incontrolable. Descubrimientos discográficos, romance, una fundacional y disruptora anécdota con el Flowers of Romance de PiL, drogas, muchas drogas, redención, desérticos homenajes al Illinois de donde Tweedy es oriundo, reflexiones sobre el círculo de la paternidad, intromisión lasciva al proceso de componer canciones y un especial apartado al Yankee Hotel Foxtrot, que se disfruta mucho pues fue la carta de entrada con la que muchos mexicanos entramos al country de Wilco. Capítulos atravesados por adictivas entrevistas y un inesperado cómic.

Vámonos [para poder volver] Acordes y discordias con Wilco, etc. se presenta por primera vez en México con la presencia del mismísimo Tweedy en el foro del Freims (Avenida Amsterdam 62B COndesa) el próximo 24 de enero a las 6pm, previo a su concierto en el Teatro Metropolitan. Para asistir, necesitas comprar un ejemplar en Freims con el que recibirás un pase individual para un cupo muy limitado.

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