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Diez Minutos con Matthew Caws, vocalista de Nada Surf

Nada Surf es una banda que en los 90 cobró una relevancia que decir histórica no es un arranque de nostalgia masturbatoria. En 1996, esta banda proveniente del Nueva York menos gentrificado (cuyo nombre tiene que ver con la juego existencial de surfear en la nada, la nada da la mente o de un estado emocional cero) irrumpió en la rotación del Mtv y las estaciones de radio con una canción que pariodaba, de forma ruda e intimidante, la jerarquía popular, tan glorificada en las escuelas gringas, sobretodo en lo que concierne al periodo de la secundaria y preparatoria. Popular fue un sencillo que fascinó obsesivamente tanto a críticos como audiencias, tanto, que lo llevaron a los primeros lugares de los charts de ese mismo 96. Lo brutal de esa canción, escrita por el líder y vocalista de la banda, Matthew Caws, es su escalofriante valor agorero, pues con el paso del tiempo, se puede leer como una carta del tarot que vaticinó el futuro en el que nos encontramos, dónde muchos están dispuestos obedecer y escuchar lo que sea, con tal de alimentar el monstruo de la popularidad, hoy distópicamente medible gracias a los likes o vistas. Popular veía incluido en el álbum debut High/Low que sonaba a una fusión de guitarras garage (inflenciados notoriamente por el rock abrasivo y grasiento de los Fuzztones) con esa tradición norteamericana de riffs heredadas del sonido Detroit. Pero tras el furor de Popular, Nada Surf pasó a una suerte de realidad paralela donde encontraba su propio rumbo, que tenía que ver con un optimismo huidizo lleno de belleza privada. Solitaria como una ducha de agua tibia, pero sin desentenderse del lenguaje de las guitarras afiladas en un punto agridulce, acompañando las letras de Caws y su buen ojo para captar los rasgos más bondadosos de la gente.

Porque no ha dejado de sacar discos desde High/Low.

Este 2020 arrancó con Never Not Together, el último álbum de Nada Surf cargado de una esperanza necesaria para estos tiempos. Sorprendentemente, nos enteramos que su vocalista, Matthew Caws, que ahora vive en Inglaterra. es un seguidor casi incondicional de Vans y le robamos un par de preguntas sobre sus modelos favoritos, recuerdos y actitud #OffTheWall

¿Cuál ha sido tu acercamiento con la patineta?

En realidad, era más de montarme en la tablas boogies de surf. En la banda somos muy fanáticos del mundo de las tablas. Me encantaban las patinetas cuando era joven, pero debo admitir que nunca fui bueno para eso. El que lo hace con altísima frecuencia es nuestro bajo, Daniel Lorca. No se si sea bueno. Pero que lo hace seguido, hasta el día de hoy, ni duda cabe.

¿Tienes algún modelo de Vans favorito para patinar o favorito a secas?

Definitivamente los Vans Checkerboard slip-ons. Son los más cómodos, para mi. Tanto para patinar, como caminar, ir a conciertos. O darlos. Salir al escenario con este par es cool. Altamente fashionista. Es un modelo que es una declaración de principios por lo icónico del estampado. Además, son de los poquísimos modelos en tenis que envejecen bien, quiero decir, que cobran otra personalidad, una muy auténtica y rebelde, callejera, cuando se ponen sucios y rotos.

Para ti, ¿que significa y que es lo más #OffTheWall que hayas hecho ?

Una cúspide. Un momento superior de autoexpresión. Tanto si haces arte o música como si le das a la patineta o surfeas en las olas más salvajes. Lo que siempre me ha gustado de Vans es su visión e instinto para mostrar a todas esas personas que inspiran al mundo con su creatividad, autenticidad y pasión. En mi caso, me identifico muy probablemente con la filosofía desafiante de Vans, en los vínculos que genero entre escribir y grabar las canciones de Nada Surf. Pero, hablando de algo puramente #OffTheWall en mi carrera, podría decir que el proceso de creación del sencillo Popular. Escribirla me hacía sentir un poco salvaje en un modo descolocado. La canción habla sobre una suerte de conferencia sobre instrucciones para elevar el autoestima y ser el más popular del bachillerato de una forma irracionalmente ambiciosa. Esto, desde luego, era una ironía poderosa y radical. Pero si existieron momentos de esquizofrenia en los que parecía que de verdad era ese tipo hablando sobre trucos frívolos para ganar popularidad. El mismo proceso experimenté cuando escribí la canción Song of Congress, que lancé el año pasado, inspirado en noticias del año pasado, cuando leí en el periodico sobre esa separación inhumana, pero sobretodo, innecesaria, de las familias de migrantes en la frontera. Me sorprendió. Fue choqueante. Era demasiado horrible tan solo pensarlo. Llamé a lo que se supone son mis representantes en el congreso, diputados locales, senadores. Luego pensé, ¿que más podría hacer aparte de dejarles mensajes acumulados en su buzón de voz? Se me ocurrió una idea: ¿que pasaría si pudiera hablar directamente con el Congreso mediante una canción? Así nació Song of Congress. Y cuando la canto en vivo, siento lo mismo que con Popular, como si estuviera frente a un auditorio lleno de una especie de congresistas típicamente estadounidenses, inseguros y preocupados por encajar, ser ganadores en esta sociedad . Interpretarlo por primera vez en vivo era inquietante. Porque, según yo, son dos canciones que no sonaba a algo que hubiera escuchado antes. Gritarla sobre el escenario era muy crudo para mi, por el contexto de ironía pero al mismo tiempo sabía que existen personas como las de la canción, dispuestas a todo por la popularidad. Pero, debo admitir, también era muy poderoso, Así que si, puedo decir que esas dos composiciones fueron muy #OffTheWall



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