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Un director que rompió los márgenes con una sola película

El director Bo Hu decidió hacer su ópera prima basado en una novela que él mismo había escrito, una historia de desesperanza y frustración que en buena medida es un reclamo al humano sistema en que el mundo camina en nuestros años. El resultante es la película Un elefante sentado y quieto, una propuesta de 230 minutos que ha ganado todo tipo de aplausos de público y crítica pero que también ha generado cierta controversia por el tono en extremo opresivo en que se desarrolla.

La película puede verse en estos días en la Cineteca Nacional y en esta etapa de reapertura es una de las propuestas más sólidas de su programación y queremos invitarlos a que la revisen para conocer los alcances de lo que en ella narra el director Bo Hu y sobre todo sobre cómo lo narra.

Se trata en pocas palabras de una película de tomas largas, de planos secuencia que tejen un laberinto en el que observamos casi como en un laboratorio a los ya de por sí atormentados personajes del director quien obviamente es también autor del guión.

Pero es también y de manera muy probable un mosaico de la desesperanza y de los fantasmas de su propio autor, un reclamo no sólo al mundo en general sino al cine tan cual lo conocíamos antes de la pandemia. Les dejamos la videocrítica de Erick Estrada a Un elefante sentado y quieto para comenzar la conversación:

Un elefante sentado y quieto
(Da Xiang xi di er zuo, China, 2018)
Dirige: Bo Hu
Actúan: Yu Zhang, Yuchang Peng, Uvin Wang, Zi Xi
Guion: Bo Hu
Fotografía: Chao Fan
Duración: 230 minutos.

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