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#VansBookClub 100 años del crimen perfecto: Patricia Highsmith

Dice Andrew Wilson en Beautiful Shadow que Patricia Highsmith fantaseó alguna vez con matar a su padrastro quien, después de todo, le había dado el apellido Highsmith. Según las notas recabadas por el biógrafo, la gran autora de la novela negra padecía de una tirante relación con su madre a la que amaba, y odiaba, por igual. Odio en el que cabían perfectamente la gama de celos que surgen de la relaciones obsesivas: “las obsesiones son lo único que vale la pena” declaró alguna vez. La madre de Highsmith a menudo la dejaba a cargo de su abuela en Texas, su ciudad natal, mientras trataba de rehacer su vida marital en Nueva York.

No dejo de pensar que aquella negra fantasía mutaría a semilla para en lo que mi opinión es de las mejores novelas de la Highsmith: Crímenes Imaginarios. La historia de Sydney, un escritor venido a menos que en cuestión de semanas pasa de vecino gris a tímido sospechoso de asesinar a Alicia, su esposa. En realidad, Alicia sólo se ha ido de casa tras discutir como tantas veces en los últimos meses. La diferencia es que la ausencia se ha prolongado más de lo habitual. Y enterrar una alfombra en el patio trasero no ayuda. Menos cuando la vecina lo espía con sigilo morboso. ¿Que pasaría si de verdad hubiera asesinado a Alicia? Sydney empieza a tener comportamientos extraños fantaseando con esa posibilidad sin razón aparente. Definitivamente no está loco. Tan sólo mata el tiempo en con pensamientos homicidas hacia su esposa en lo que Alicia regresa.

¿Con qué recurrencia nos pasa por la mente, aunque sea unos segundos, la idea de matar a alguien?

Para la Highsmith, basta extraviar la cordura un segundo para que todos nos convirtamos en asesinos. Y esa amenazadora contingencia, pulsante en toda su narrativa, fue la elipsis que reinventó el género de la literatura negra y de misterio. En sus historias la pureza o la maldad no son virtudes que se reconozcan a una moralina y simple vista. Tantos los villanos y quienes podrían encasillarse como los buenos, se diluyen unificados por sus neurosis. Oscuro talento que le merecería una nominación al Premio Nobel de Literatura en 1991.

En una bibliografía tan prolífica como la de Highsmith, entiendo que el debate saque la navaja sin piedad. Admito que puedo estar en cayendo en el imperdonable error. Que Crímenes Imaginarios no sea de las mejores novelas. Pero fue mi primer acercamiento a la fabulosa escritora. Debí tener 16, 17 o 18 años. La descripción de personajes atrapados es una soledad confirmada por el destino me dejó picado. Pues dentro de la maciza turbación que sentencia sus cuentos y novela, su pluma flota con elegante precisión. Razón por la que muchos de sus títulos han sido llevados a la pantalla grande. El primero fue un director pervertido que se hacía llamar Alfred Hitchock. Desde entonces, es más bien raro encontrar un libro de Highsmith que no haya sido adaptado en un guión cinematográfico. El caso más reciente fue Carol, de Todd Haynes. La historia de un romance lésbico amenazado por los valores norteamericanos que sóla avalan la superficie de lo normal. Patricia Highsmith nunca aceptó del todo su lesbianismo. Andrew Wilson menciona que sus relaciones con amantes femeninas fueron turbulentas. Y en muchos de sus pasajes, la silenciosa angustia de sus personajes pueden sentirse como metáforas de vivir en el clóset. Lo siguiente que compré de ella fue El Juego del escondite, sobre un padre convencido que su hija no cometió suicidio proponiéndose dar con el asesino, Ese dulce mal que aborda los sádicos secretos que esconden los hombres bondadosos y exitosos. Dejando al final los títulos de la saga de El Señor Ripley que la elevarían al estatus de best seller.

El 19 de enero de 2021 se cumplen cien años del nacimiento de la gran autora de la novela negra del siglo XXI, Patricia Highsmith. Célebre por su andar huraño que de algún modo encarnaba a su personaje más icónico: Tom Ripley. Muchos la recuerdan por su alcoholismo que se engullía sin pudor alguno. Amante de los gatos pero sobretodo, una vital e imprescindible autora que nunca le tuvo miedo a su propia imaginación. Su crimen perfecto fue la hoja en blanco.

Para quienes aún no han entrado a las letras de esta escritora fundamental. la editorial Anagrama recientemente ha reeditado sus libros bajo la colección especial Biblioteca Patricia Highsmith disponible en castellano y todo el país.

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