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#VansBookClub Blood And Guts In High School de Kathy Acker

#VansBookClub Blood And Guts In High School de Kathy Acker

Wenceslao Bruciaga 25 junio, 2020

Aborto en la escuela empieza así:

“Cómo nunca había conocido a su madre, pues su madre murió cuando Janey tenía un año, Janey dependía de su padre para todo y veía a su padre como novio, hermano, hermana, dinero, diversión, y padre…”

Y amante. Porque el padre biológico de Janey y Janey tienen sexo por las noches, después de las tareas escolares y los fines de semana. Las recientes y cruelmente minimalistas discusiones con su amante, el único que ha tenido toda la vida, no tienen que ver con la barbarie del incesto. Sino con el hecho de que el padre de Janey ha conocido a una nueva chica con la quizás empiece una relación de romance y sexo cariñoso. Presa de un manojo de celos, Janey decide abandonar a su padre y el hogar que ha construido con él, en la ciudad de Mérida, Yucatán, para dejarlo hacer su vida como mejor le convenga, más tradicional acaso. Con un morral a la espalda llega a Nueva York, para encontrar consuelo en la contracultura, el punk, la rabia de una capital mundial que a finales de los setenta era conocida por su peligrosidad y no tanto por la gentrificación que todo lo encarece.

Así de perturbadora y cínica arranca Aborto en la escuela, un título clásico que bien podría ser considerado fundador de la corriente del feminismo punk. Libro que en poco más de 200 páginas aborda géneros que se inscriben en la novela, el teatro, la crónica, la ilustración, novela gráfica,la poesía, la epístola, a partes explícita y brutalmente iguales. No por nada William S. Burroughs la encumbró como una de las promesas de vigor radical en las letras estadounidenses, sobrecargadas de una sexualidad femenina tan disruptora, que su voz se convirtió en una inspiración para las disidencias sexuales marginadas por los conservadurismos heterosexuales. Con sus letras e imágenes, dolorosas e hipnóticas, Acker dotó al imaginario femenino de un sentido de intimidación -el look de Kathy jugaba tanto con la equívoca idea de la delicadeza que supuestamente define a la mujeres como con el vandalismo violento, siempre rapada, enfundada en chaquetas de cuero masculina y tacones traqueteados- que entre muchas cosas, ponía al machismo contra la pared de sus propia lasitud arcaica.

Hablar de Acker es detenerse en uno de los nombres que más alimentaron de venas experimentales a movimientos tanto punk como feministas, que tuvo impacto no sólo en los círculos de poesía extrema, arte o performances. Se dice que Kathleen Hanna decidió fundar su seminal banda Bikini Kill el día que Kathy Acker aterrizó en una librería de Seattle en 1989 para una firma de libros. Hanna le confesó toda la vorágine intelectual que le habían provocado sus libros a lo que Acker respondió que debía hacer algo con ello. Un día después, Kathleen Hanna empezó a escribir, sacó un fanzine de propensión queer enfocada a la moda como catalizador capaz de desestabilizar los convencionalismos, se hizo amiga de unos desnutridos Nirvana y ensambló a Bikini Kill, la banda que sería la mecha para el movimiento Riot Grrrrl, que problematizó diversas posturas feministas a partir de una serie de bandas de géneros opuestos.

El escandalosamente libro de culto, Aborto en la escuela se encuentra disponible en todas las librerías de México y sus respectivas tiendas en línea y el momento de su reedición por Anagrama, a finales del año pasado, no pudo ser más oportuno. Ahora que los temas como la opresión de los sistemas patriarcales, la normalización del acoso, el cuestionamiento de las imposiciones binarias de género – parecen posicionarse en las discusiones públicas y los agarrones en redes sociales, aunque cada vez de formas más recicladas y frívolas, vale la pena leer en Kathy Acker para enfrentarnos a los significados duros de esa terminología progresista, sin el soporte de los así llamados espacios seguros. Justo porque lo que se respira en Aborto en la escuela, es, ante toda, una poética imseguridad.

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