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#VansBookClub Authentic, de Paul Van Doren

#VansBookClub Authentic, de Paul Van Doren

Wenceslao Bruciaga 13 mayo, 2021

El 27 de abril pasado, las librerías pusieron en su mesa de novedades Authentic, las memorias de Paul Van Doren. El hombre que un día de 1964, diseñó un par de tenis que hiciera juego con la camisa estilo hawaiana del surfista Duke Kahanamoku. Sin saberlo exactamente, nacieron los primeros Vans.

Un par de semanas después, el 9 de mayo, Van Doren fallecería a los 90 años.

Fue una coincidencia épica en su tragedia. La rúbrica de un magistral movimiento de marketing que se siente como afortunado destino. Paul Van Doren fue un genio intuitivo de la publicidad y creatividad: “A decir verdad, nunca tuve una gran idea en toda mi vida. De hecho, podría decir que mi éxito nada tiene que ver con los zapatos. Creo que mi único talento consiste en identificar y resolver problemas. Lo mejor que puedo hacer es trabajar sin distracciones” teclea Van Doren en las primeras páginas del libro.

Si habría que describir las emociones que despiertan las memorias de Van Doren mediante corazonadas musicales, Authentic seria una mezcla de gramaje texturizado entre una canción de Bad Religion y otra de NOFX. Determinación y notas de surf que conducen al optimismo. Un libro cuya sucesión de eventos invoca la tradición callejera del punk. Que a diferencia de Vivienne Westwood, Vans nunca se convirtió en una firma inalcanzable como terminaron siendo los diseños de la co fundadora de los Sex Pistols. Basta ver como el catálogo de Vans puede verse de punta a punta de los radicales estratos sociales, o sin distinguir entre profesión o diversidad sexual.

En algún sentido, Authentic podría inscribirse en la categoría de libros que circulan alrededor del a moda. Con la diferencia de que aquí la pasarela se planta en la patineta que rueda sobre el asfalto.

Es la historia de un hombre que descubrió su pasión por el calzado cuando abandonó la escuela secundaria para empezar a trabajar en la Randy’s Rubber Company East de Randolph, en  Massachusetts. Empezando con labores sencillas y obreras. Pero con una inquietud por resolver el problema de las suelas de goma que solían quebrarse mediante el uso rudo. El principio geométrico de la suela tipo waffle que además de garantizar resistencia, resultó que tenía el agarre necesario para adherirse a la tabla de las patinetas. Observación que le hizo ascender en la jerarquía de la compañía hasta llegar a altos puestos. En 1964, Van Doren sería enviado a la fábrica de California para optimizar la producción de calzado de la compañía. Se le ocurrió poner un pequeño puesto en un torneo surfistas en ls playas de la Cosa Oeste aún como miembro de la Rubber Company. Conoció de forma casual a Duke Kahanamoku. Se pelea con sus jefes y el resto es una historia de una familia que se propone hacer tenis de lona. tablas de surf, patinetas y grandes amigos. Para Paul Van Doren, una clave esencial para que un negocio prospere.

Muy pocas marcas consiguen conseguir este efecto. Resultado de olfato urbano y marketing arriesgado. Uno de sus modelos clásicos, el Vans #95 mejor conocido como Era, surgió de una colaboración con patinetos como Tony Alva y Stacy Peralta, que se especializaron en la tabla cuando ser skater era casi un delito. Casi como cuando los punks de California que empzaban a En ese sentido, Authentic también puede leerse como anti-manual para aquellos interesandos en er emprendedores. Concebido a partir de anécdotas, la mayoría callejeras, que poco a poco dieron forma a los diseños de Vans. La historia que cuenta Van Doren sobre el surgimiento del diseño checkerboard, ligado a un típica desesperación adolescente, es una muestra de como Paul sabía extrapolar el espíritu adolescente a patrones de moda familiares y cotidianas.

Siendo una novedad editorial, Authentic está disponible en comercio electrónico tanto impreso como listo para descarga en ebook a muy buen precio. De momento sólo en inglés. Si le dan al idioma, es es un libro que vale la pena darse. Si bien es literalmente un ladrillo de 900 páginas, su agilidad de la narrativa, que se desliza con el mismo placer del viento cuando derrapas la tabla, permite que en cuestión de horas se esté dando vuelta a la página 300 casi sin darte cuenta.

Un libro sobre la icónica marca de calzado que ha logrado hacerse de una personalidad sin necesidad de grandes juntas publicitarias. Y que supo despertar una lealtad identitaria. Que se origina en el patriotismo californiano que adoptó el sidestripe y las suelas de waffle casi con la solemnidad de quien saluda una bandera. Al menos en San Francisco, es sorprendente ver la cantidad de ciudadanos usando cualquier modelo de Vans. En ocasiones, pareciera que Vans es un sinónimo de California.

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