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#VansBookClub Las buenas costumbres de Luis Muñoz Oliveira

#VansBookClub Las buenas costumbres de Luis Muñoz Oliveira

Wenceslao Bruciaga 4 mayo, 2020

Hubo una época en la que comprabamos discos tan sólo por la curiosidad que nos despertaba el diseño de la portada sin saber exactamente de que iba. Un equilibrio de yuxtaposición que lograban crear una simbiosis con el sonido que envolvía la funda del casete, compacto o vinil. Así descubrí a los Lush (y casi todo el catálogo de la 4AD records) por ejemplo. Y KMFDM, cuyas cubiertas complementan una extensión de su sólido concepto de industrial dancefloor. Las hoy icónicas ilustraciones de Aidan Huges son parte indispensable del espectro electrónico mundial. Puedes verlas a kilómetros de distancia y reconocer que los beats de la banda alemana están a punto de hacerse presente.

No obstante, dicho fenómeno no sucedía con los libros de literatura. Que por mucho tiempo, su diseño fue un asunto estandarizado en cubiertas de aburrimiento pretencioso, sobretodo en Latinoamérica.

Por eso, cuando te encuentras con Las Buenas Costumbres en la mesa de novedades de las librerías, o circulando en la red en tiempos de cuarentena sanitaria, es inevitable dejarse hipnotizar por su portada y averiguar de que se trata. Y como sucedía con los discos de Lush o KMFDM, te das cuenta que estás ante una gran novela, incluso para quienes no tenían a Muñoz Oliveira en el radar. Porque Luis es un intenso escritor ya con varios libros recorridos, tanto de ficción como de filosofía, en donde se ha especializado en desmenuzar conceptos como la ética, moral y tolerancia, que hoy día se usan con una ligereza mercantil preocupante.

Pero Las Buenas Costumbres no se queda en la estética de una portada pocamadre. Se trata de un trabajo de reescritura perteneciente a la colección Combate a 10 de Dharma Books, que consiste en volver teclear, desde la primera letra, una obra previamente publicada hace exactamente diez años. Vital y de una rebeldía entrañable e introspectiva, la novela de Luis ofrece una vistazo a la relación padre-hijo pero excluido con minimalismo sagaz, de los lugares comunes del resintimiento post adolescente. Su deliciosa lectura propone un nuevo vistazo a los conflictos paternales, certerísmos si lee en la imprudencia juvenil, dicho esto como un halago…

¿Reescribiste todo Bloody Mary desde la primera letra? Cuando escribir desde la hoja en blanco ya es de por si doloroso ¿Que se siente? ¿Será como la remasterización de los discos que hacen por aniversarios? Con corrección de errores, agregan b-sides, etc. 

Tomé la última versión de la novela y en un documento vacío la reescribí palabra por palabra, quería  contarla mejor, hacerla vivir. ¿Cambió la historia? No mucho, pero los personajes, la técnica, la prosa, son distintas, mejores, menos dubitativas, creo que ya hay voz y estilo. Mi primera novela, vista desde ahora, era ambiciosa, pero no del todo bien ejecutada, creo que no tenía suficiente experiencia con las palabras, los ritmos, las voces. Y como fue escribirla de nuevo, más que  remasterización, diría que es la misma rola pero en voz de otro intérprete, con más elementos. Es un proceso arduo y aburrido, pero nunca aprendí tanto, sólo por eso ya valió la pena. 

Las Buenas Costumbres es ante todo, una novela sobre la familia. Esteban, su protagonista, es un personaje que reniega de su padre. Y en este tiempo entre Blody Mary y Las Buenas Costumbres ya eres papá: ¿cambió esto la perspectiva de tu propia novela?

Creo que más que la perspectiva de la novela, lo que cambió con mi hijo es la forma de acercarse a la obra: tienes menos tiempo frente al teclado, así que planeas mejor tus movimientos, tratas de aprovechar lo máximo los momentos de escritura. Esbozas al tiempo que ves al nene jugar y hacer berrinches. Sebastián, padre de Esteban, es muy distinto a mí, no creo que sea un modelo a seguir, quizá podría serlo por contraste. 

¿Que escuchabas mientras re-escribías Las Buenas Costumbres?

Salvo con Por la noche blanca, mi novela con personaje reguetonero, siempre que estoy frente a la página escucho música clásica sin mucho estruendo, que me permite concentrarme: piezas para piano de Chopin. Bach y sus suites para Chello. Ese es el tono y las escucho hasta el cansancio, una y otra vez, como si fueran un mantra, el cambio me distrae. En esos días, hace un año, fuera del teclado escuché mucho a Erykah Badu a Solange a la Mala, que siempre me trae buenos recuerdos de vidas pasadas, incluso ahora que es reguetonera. 

Eres también un filósofo entrenado en los gelatinosos ámbitos de las ética y la moral: ¿crees que estos tiempos de cuarenta cambiarán nuestras percepciones de familia, ética y moral? Sobre todo en los jóvenes que muy probablemente verán sus dinámicas afectadas…

Lo que sucede con la cuarentena es que se trastoca la vida como la conocemos, y nuestras reglas morales son para la vida libre. Seguro que le daremos más valor a cosas que dábamos por sentadas, como la libertad de reunión y de tránsito. Y algo que, al menos en mi caso echo mucho de menos: la soledad, unas horas sin nadie y el futuro, ¿será que merecemos una vida con la menor incertidumbre posible?

¿Que papel juega y jugarán los libros después de este medio tiempo global? Y porqué habría que apoyar las iniciativas como las de Dharma Books?


Es muy importante distinguir que hay muchos tipos de libro y que, dentro de todos, los de literatura son los menos, sobre todo porque difícilmente son negocio, menos con los grandes números de las trasnacionales, que venden cientos de miles de libros de youtubers, de autoayuda, de historia light. A la luz de aquello una novela que vende 1000 libros suena a poca cosa. Así que la apuesta por la literatura en esos grupos editoriales es siempre frágil, una lucha constante con la realidad de las ventas. Los grupos independientes apuestan a ese difícil negocio de vender literatura, y por eso suelen estar en un espacio incierto. Y no debemos perder de vista que amplían la oferta de libros, permiten la diversidad, hacen apuestas difíciles. Sin ellas tendríamos una reducción terrible en los libros que podrán escoger los lectores. Una sociedad sin editores independientes es peor y, por eso, quienes creemos en la diversidad, debemos entenderlas como parte del mundo que queremos y hacer lo que está en nuestras manos para que sobrevivan. 

Las Buenas Costumbres en Combate a 10, es editado por Dharma Books, editorial auténticamente independiente que con apenas 4 años recién cumplidos, ya cuenta con un catálogo de 18 títulos de corrientes alternas que la vuelven un punto básico en el panorama de las letras mexicanas. Pueden adquirirlo sin salir de casa por diversas plataformas y leerlo con este ep que Muñoz comparte sobre algunos tracks que acompañaron su reescritura.

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