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#VansBookClub Yoga y Coca de Alejandra Maldonado

Con una portada que remite a la brutales franquezas de las sociedades modernas del Power, Corruptions and Lies, de New Order, Dharma Books, de las editoriales indies más osadas del momento, lanza al mercado editorial su más reciente novedad: Yoga y Coca, de Alejandra Maldonado. Con los mismos beats de hedonismo que no niega la realidad.

Porque si algo esnifa la novela de Alejandra es franca realidad. Compleja. Cínica, algo que Alejandra defiende con uñas y rímel. Feminista y femenina, pero sin las advertencias de la primera y los prejuicios de la segunda. Yoga y Coca puede ser impredescible. Quizás peregrina. Es una historia que se cuece aparte de todas las letras femeninas que hoy inundan las mesas de novedades de las librerías y que parecen apuntar a una sóla dirección reafirmatoria.

Maldonado no quiera quedar bien con nadie. Ni con ella misma. Y es ese dulce flagelo es el que hace gozosa su lectura. Una historia que se abre paso por encima de la conclusiones apresuradas. Sólo pensadas para el aplauso de una mayoría anestesiada por la adrenalina del algoritmo. Como prueba, esta entrevista en la que la misma Maldonado disecciona su propia obra sin metáforas indulgentes:

Antes que nada, es un libro que desborda una honestidad brutal a la que muy probablemente el lector no esté muy acostumbrado ¿cómo consigues esto? ¿Y que reacciones crees que pueda desatar?

Tengo un poco de problemas con la palabra honestidad, te voy a proponer algo como un “vedettismo irredento” que a algunos les ha resultado divertido. Igual por la marginalidad de mis escritos, que se han mantenido en un coto dentro del que se comunican con un lector afín, hasta el momento no he recibido ataques.

¿Cómo definirías Yoga y Coca?

Yoga y coca nació como una colección de historias de ligues y terminó siendo una novela de crecimiento. La tensión primordial de la protagonista es su mirada cínica poco usual pero a la vez vive maniatada por el filtro del amor romántico, lo que resulta en una reflexión desquiciada sobre la condición de ser mujer en el mundo del capitalismo tardío.

¿Es ficción? ¿Autoficción? ¿Y cuál sería la diferencia para Alejandra Maldonado?

Yoga y coca es ficción autobiográfica, es una novela realista basada en experiencias de la autora. Creo que hoy es difícil hablar de géneros a rajatabla, yo creo, mucho más a partir de las narrativas digitales como Twitter, que hay relatos de muy variada extensión, quién dice lo que es un cuento y lo que es una novela, en últimas es la experiencia del lector lo que define el texto, alguien puede encontrar en un ensayo poesía.

También creo que todo texto es ficción. Mi tésis de licenciatura en Comunicación Audiovisual se llamó “Efectos especiales de realidad” e iba sobre aquellas películas de ficción que en la década de los noventa tenían una estética realista, le llamé la “Estética de la handycam”. Antes de la popularizacion de los teléfonos celulares ya había una obsesión, siempre fallida, por el hiperregistro objetivo de la vida y eso lo rescató el cine de la época en textos fílmicos como Kids o The Blair witch project. En el caso del escritor, a partir de la toma del punto de vista, ya se está subjtivando la realidad o como dice el principio de Heissenberg: cualquier partícula, al ser observada, cambia de comportamiento. Nosotros mismos hacemos el montaje de nuestras memorias continuamente para contarnos nuestra propia historia a conveniencia; hace años con unos amigos teníamos una frase al respecto, cambiamos un antiguo eslogan de impresiones Kodak que decía “Recordar es volver a vivir” por “Recordar el volverse a mentir”. Para mí cualquier texto es ficción.

¿Existe alguna diferencia entre la Maldonado de la vida real y el personaje de Yoga y Coca?

Blanca Potente vive maniatada por su creencia en el amor romántico. Cree que la felicidad como estado estado permanente, sí existe y que esta llegará cuando consiga una pareja permanente, heterosexual y con la subsecuente procreación. A pesar de darse cuenta de de lo absurdo de estas ideas, le es imposible zafarse de ese círculo vicioso. Yo por fortuna, no creo ya en esas patrañas.

¿Ques la literatura para Alejandra Maldonado?

Desde un punto de vista rosa, la literatura es la forma más rica que tenemos de percibir que otros mundos son posibles y en ese sentido nos hace más sensibles en la medida en la que ensancha nuestra comprensión de las muy distintas clases de seres humanos. Ahora bien, hay un montón de gente muy letrada y muy culera; y en ese sentido no se le puede exigir ni culpar por nada a la literatura.

Como lectora, la literatura es el fundamento de mi educación sentimental y me voy a referir no solo a la que aparece en forma de libros, sino también de canciones, de guiones audiovisuales, de revistas y de fotonovelas, con las que muy chiquita aprendí a leer. Cuando trabajo en ella, es un poder, siento que, a diferencia del resto de mis actividades es una en la que me siento confiada, en la que no tengo que poner un esfuerzo mayor al de la labor misma, y cuyo resultado me produce contento, además de que me ha ayudado a transitar y a poner en claro etapas de mi vida, que no es un favor menor.

¿Te siguen gustando los hombres guapos?

Claro, y no solo los hombres guapos, la belleza en todas sus formas me subyuga y me hace sentir pequeña e insulsa, me acompleja, no sé si me hace más mal que bien.

¿Es un novela femenina o feminista? ¿Las dos? ¿O ninguna de las dos?

Cuando escribo sufro de un ensimismamiento radical, no suelo ponerme contraste o en contexto respecto de otras personas o colectivos, ni tampoco milito o hago activismo, al menos de forma consciente por ninguna causa. Sin embargo tengo bien claro donde está el poder y me resisto a seguirle el juego si tengo esa opción. Para expresarme, no puedo evitar ir hacia adentro; al final soy una persona del género femenino de una generación nacida en un país como México, el resultado son relatos desde una cierta feminidad, comprendo que también hay múltiples formas de ser femenina.

Yoga y Coca sale al mercado en un momento dónde se están replanteando muchas conversaciones, reclamos, sobre mujeres: ¿Cómo aprecias las letras escritas por mujeres en estos momentos? 

Cada vez hay más oferta e interés hacia lo que las mujeres escriben, eso está genial, también se debe a que todavía en los años cincuenta la sociedad confinaba a la inmensa mayoría de las mujeres a su papel de cuidado del hogar y hoy eso por fortuna es distinto, aunque la desigualdad y el abuso, como bien sabemos, están muy lejos de cesar. Aún así, siempre ha habido voces femeninas que rompen desde ángulos bien distintos: Carson McCullers, Susan Sontag, Jaqueline Susan, Clarice Lispector, la misma Anaïs Nin, Donna Haraway, Joan Didion, Kathy Acker; hoy están Sara Uribe, Mariana Enriquez, Ariana Harwicz, que son un portento, por mencionarte algunos nombres que escriben en castellano. Aprecio a la gran mayoría de letras femeninas de hoy, abundantes, con carácter y muy variadas.

¿Cuál es el siguiente libro de Alejandra Maldonado?

Teta biónica. Yo tuve cáncer de mama a finales de 2019 y tuve mucha suerte de salir viva de esa aventura que me permitió ver muchas cosas, fue como quitarme un velo muy denso que tenía en la mirada. Así es que estoy plasmando mis avatares físicos y emocionales en este nuevo relato.  

Yoga y Coca está disponible en librerías y en la página de Dharma Books www.dharmabooks.com.mx

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