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Ya no estoy aquí. La ganadora del Ariel y su retrato de la juventud mexicana.

El domingo pasado por la noche se realizó la ceremonia de entrega del Ariel, el premio con el que la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas reconoce a lo mejor del cine nacional en el año, una fiesta que sirve tanto de re encuentro de todos los que hacen cine como una especie de termómetro en el que queda clara la salud del cine mexicano y la orientación de sus propuestas.

Este año la gran ganadora en la ceremonia fue la película Ya no estoy aquí, segundo largometraje del director Fernando Frías que ya había dejado claro que la juventud y sus posibilidades están en un lugar privilegiado dentro de sus inquietudes. Eso lo hizo con su ópera prima Rezeta en la que si bien la juventud como tal no es el centro de la narración la edad de sus personajes influye mucho en el enfoque de la cinta.

Ya no estoy aquí centra aún más esa inquietud de Frías. La película (disponible en Netlfix) nos cuenta la historia de Ulises, un joven de clase trabajadora que vive en el Monterrey de la Kumbia y los Cholombianos en la trágica etapa del inicio de la guerra contra el narco. Cuando la violencia escala Ulises se ve forzado a escapar de ella y se embarca a un viaje sin brújula a Nueva York.

Al describir el periplo de Ulises Frías hace de forma clara y frontal una descripción de la juventud mexicana en general y de la juventud de Monterrey en esos demenciales años en particular, algo que hace de esa parte de Ya no estoy aquí algo tan universal como interesante.

¿Cuántas veces el cine mexicano había volteado a sus juventudes marginales ahí donde la contracultura es cosa de todos los días además de un modo de vida? Ya no estoy aquí no es la primera, sin duda, pero en años recientes sí es una película que rescata a esa juventud, a la que muchos no ven o simplemente no quieren voltear a ver. De hecho cuando la película estreno en Netflix algunos sectores de Monterrey reclamaron ofendidos por el retrato que se hace de la ciudad.

Ya no estoy aquí se encargó de poner a esa juventud marginal en el centro de su propuesta universal.

¿Hasta donde podemos recordar otras descripciones de juventudes marginales en una ciudad que no los trata precisamente bien? Recordemos a Los olvidados, no menos controversial película de Luis Buñuel.

Que tampoco se nos olvide que la muy menospreciada La banda de los Panchitos con todo y sus errores de enfoque (convierte en criminales a sus personajes centrales casi sin necesidad) es también un buen retrato de las juventudes no de clase media que surcaban las calles de la Ciudad de México en los años 80.

Ya no estoy aquí recompone la visión sobre los jóvenes, deja de verlos como ajenos y entra a un nivel más cercano para mostrárnoslo justo como otras tres películas que podríamos proponer para disfrutarlas juntas. Una es Ratcatcher de Lynne Ramsay (1999), la otra es Kids de Larry Clark (1995) y la tercera Mid 90’s de Jonah Hill (2018). Al compararlas qué visión de juventud propone Ya no estoy aquí desde su perspectiva. Esperamos sus opiniones

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